Marta Barrios: «El voluntariado es la parte práctica de todo lo que nos enseña a vivir Jesús en la Biblia.»

Una de las claves para vivir este Año de la Misericordia es llevar a cabo las llamadas obras de misericordia; estas nos ayudan a salir de nosotros mismos para tender la mano a los demás. Hoy hablamos con Marta, una joven universitaria de Zamora que ha decidido vivir este año realizando una de ellas: visitar a los enfermos de VIH, lo que le ha cambiado totalmente su manera de enfrentarse a su día a día. 

El Papa Francisco nos decía: ¡Cuántas vidas quebradas! ¡Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción! Frente a todo esto, el discípulo de Cristo no se echa para atrás, no cambia la mirada de otra parte, pero si busca hacerse cargo de esta humanidad sufriente, con proximidad y acogida evangélica. Tú te has hecho cargo del sufrimiento de unos enfermos de VIH en Basida, ¿qué ha supuesto esto para ti?

Basida para mí ha significado un antes y un después, y no solo en mi camino de fe, sino también en mi vida personal. Cuando decidí ir en verano sabía que iba a ser una experiencia increíble, pero no tenía ni idea de lo que Dios me tenía preparado. No sé si alguna vez habéis sentido que pertenecéis a un sitio pero no sabéis explicar el porqué, simplemente allí os sentís de una forma especial. Pues yo creo que Basida puede ser ese sitio único. Mi lugar.

¿Entre aquellas paredes, en la enfermedad de aquellas personas está realmente Jesús?

La Palabra viva y el Evangelio de Jesús es lo que llevó a un grupo de jóvenes creyentes a formar Basida, Buscadores ansiosos de signos de amor, una utopía a ojos de mucha gente. Fue el amor a Dios y la fe lo que les hizo seguir adelante y enfrentarse a las adversidades. Ellos son un fiel reflejo de las enseñanzas de Jesús. Y es este último Quien se encuentra presente en todos los residentes y en cada recoveco de esa casa. En cada palabra bonita en el comedor, en las partidas de dominó o en las miradas de verdadera gratitud.

¿Has sentido alguna vez ese conmigo lo hicisteis del que se habla en el Evangelio?

Siempre. Es un conmigo lo hicisteis continuo. El primer día, después de llevar unas horas en la casa, lo vi reflejado en dos residentes.

Llegamos un día después de comer, y el primer contacto que tuvimos con los residentes fue la merienda. Ellos estaban sentados en las mesas esperando y nosotros, con cierta timidez y sin saber muy bien qué hacer, nos fuimos sentando en los huecos que quedaban. Me acuerdo perfectamente de que yo estaba al lado de dos señores mayores, Juanita y Manuel. Juanita troceaba los bollos con cuidado y los introducía en un vaso con leche. Nada fuera de lo normal, vaya. Y de repente, Juanita comenzó a darle de merendar a Manuel, con una sonrisa acompañando a cada cucharada. No sabría describir ese momento. La forma en que lo trataba era amor en su más auténtica sencillez y pureza. Yo estaba maravillada, pero la sorpresa fue mayor cuando me dijeron que no eran pareja ni tenían ningún vínculo familiar. Simplemente, Juanita había decidido hacerse cargo de Manuel desde el primer momento en que coincidieron en la casa y no se habían vuelto a separar. Sin duda, fue la mayor prueba de generosidad y entrega que había visto nunca.

¿Qué aporta a un joven gastar su tiempo de ocio en acercarse a personas que no puede darle nada a cambio?

La cuestión está en que esas personas nos dan todo y más. Una canción, un sitio en el sofá o un beso de buenos días. Eso es algo que no se paga con dinero. Aporta comprender que nuestros problemas no son tan importantes como pensamos y que hay gente que, estando mucho peor, no deja de luchar y de mirar al cielo con fe y esperanza. Pero sobre todo, son lecciones de vida continuas de aquellos que llamamos preferidos del Señor.

¿Hacer voluntariado aporta un plus a vivir plenamente este Año de la Misericordia al que nos invita la Iglesia?

Sí, el voluntariado es la parte práctica de todo lo que nos enseña a vivir Jesús en la Biblia, y por ello, tiene que ser muy importante en nuestra vida diaria. Esto es como si un médico durante los años de la carrera no practicara con pacientes y únicamente se dedicara a aprenderse apuntes y apuntes. Conocería todas las operaciones al dedillo, pero a la hora de la verdad dudaría.

El voluntariado nos hace salir de nosotros mismos para darnos a los demás. Nos quita la venda que llevamos en los ojos para mostrarnos la realidad de muchas personas en el mundo. Realidad que muchas veces está a la vuelta de la esquina pero que no vemos, o no queremos ver.

¿Qué les dirías a los jóvenes a quienes les da reparo salir de su zona de confort y acercarse a los que no cuentan para la sociedad, los preferidos del Señor?

El Papa Francisco nos decía: Nosotros, los cristianos, estamos llamados a salir de nuestros “muros” para llevar a todos la misericordia y la ternura de Dios. Y eso es lo que debemos hacer. Puede que el miedo y la incertidumbre llamen a nuestra puerta, pero sabemos que el camino no lo haremos solos y que siempre tendremos a Dios para alentarnos y guiarnos en los momentos de desesperanza. ¿Dudaremos y nos preguntaremos si es lo correcto? Por supuesto. Que seamos cristianos no significa no tener preguntas, sino tenerlas pero nunca dejar de buscar una respuesta.

Yo os aseguro que salir de vuestra zona de confort os cambiará la forma de afrontaros a la vida. Os hará conocer la verdadera felicidad a través de los demás. Y una vez  que entréis en la vida de otras personas, no querréis salir de ella.

Gracias por tus palabras y tu compromiso, Marta.