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El salto de una rana le empujó, finalmente, a ser sacerdote

Jean-Paul Hernández es un sacerdote suizo de padres españoles, jesuita, teólogo, comenta el Evangelio en una televisión italiana, es profesor en la Pontificia Facultad Teológica del Sur de Italia y realiza un importante trabajo con los jóvenes.

Como publica Religión en Libertad, su adolescencia y juventud estuvo llena de vaivenes, pero hubo un momento fundamental que supuso un hito. Compró sin que nadie lo supiera una Biblia, que acabó devorando ante la curiosidad que sentía. «Acabó con todo lo que pensaba que era la religión: tener que probar que Dios existe y un conjunto moralista de reglas, prohibiciones, obligaciones”, afirma. A partir de esta experiencia se va produciendo una evolución en él cargada de acontecimientos significativos como el descubrimiento de comunidad en unas Misas para inmigrantes, o que le regalaran un libro sobre S. Ignacio de Loyola, la asistencia en secreto a unos ejercicios espirituales…

Se planteó ser sacerdote pero no se decidía, había una chica que le gustaba. Pero el acontecimiento definitivo que le hizo decidirse se lo proporcionó un rana: “Mientras caminaba por el jardín escuché un ploff, una rana que había saltado al charco. Rompí en llanto, emoción que hoy, en lenguaje ignaciano, diría de ‘consuelo’. ¡Entendí que tenía que dejar de alargar los tiempos y tirarme yo también!”.

Puedes leer este testimonio completo en Religión en Libertad

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