Cambiar el mundo

Cristo en el siglo XXI

Hoy en día es bastante extraño encontrar a una persona teísta, al menos en la sociedad occidental. Uno ya se puede imaginar qué es lo que pasa cuando especificamos un poco más. Pasemos de teísta a monoteísta, de monoteísta a cristiano, de cristiano a católico. Nada más lejos de la realidad, los católicos somos una minoría en Europa (no así en África y en Asia donde el crecimiento es exponencial). Cada vez más conventos deshabitados, iglesias abandonadas, prácticas religiosas descuidadas… lo que conduce al olvido de Dios. De ese Dios que nos ama tanto, que ha querido hacerse Él mismo hombre y morir aquí por nosotros. Ya nos venía avisando de lo que iba a ocurrir: “no hay nadie más grande que aquél que da la vida por sus amigos”.

Asimismo, parece que a la sociedad no le importa lo más mínimo ese suceso tan importante como fue el nacimiento de Cristo, acontecimiento por el cual se rige la línea cronológica del ser humano y del universo en sí. ¿Qué va a importar si un Dios vino aquí hace 2000 años a salvarnos si no se puede comprobar al cien por cien? ¿Por qué voy a agobiarme y a escuchar a mi conciencia en busca de un sentido de la vida si tengo todos los placeres mundanos al alcance? ¿Cómo me voy a fiar de alguien que dice ser “el Camino, la Verdad y la Vida” si sus seguidores son capaces también de cometer atrocidades?

Por eso mismo, tanto tú como yo estamos aquí. Cristo no quiere muchos seguidores tibios, Cristo quiere seguidores fieles que no se rindan a pesar de las dificultades, porque Él está con nosotros. Y esos mismos seguidores ayudarán a difundir la Buena Nueva de oriente a occidente, para que el prójimo pueda conocer a Dios. El creador. El padre. El amor. De esta forma, no desesperes a pesar de ir a contracorriente. En todos tus ambientes da testimonio del amor de Dios o al menos sigue buscando la verdad a tus preguntas si es que estás dudando. Porque dudar no es malo, dudar es sinónimo de reflexionar, es tener espíritu crítico. Eso sí, si quieres buscar la respuesta al sentido de la vida, no te quedes a medio camino, investiga hasta el final. Te aseguro que encontrarás a Dios.

Así que, sea la situación que sea, ten en cuenta esto: tenemos una inmensa suerte de haber conocido a Dios y de haber experimentado su amor por nosotros, procuremos ofrecerles esa posibilidad a los demás (respetando la libertad de cada uno claro) o al menos dar ejemplo de que, con Dios, la vida es maravillosa hasta en las peores tempestades. Como indica el mismo nombre de Emmanuel. Dios siempre va a estar con nosotros, así que no temas, difunde el mensaje del Amor de los amores por el mundo entero porque juntos (una persona cualquiera y el Señor) podemos cambiarlo.

Pedro Salcedo ن

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