Cambiar el mundo

Cuaresma es algo tan especial…

En muchas ocasiones queridos amigos, hemos oído hablar de la Cuaresma como un tiempo especial, un tiempo de conversión suele decirse. No en vano el sacerdote, el miércoles de ceniza dice a cada uno de los fieles: “porque polvo eres y al polvo has de volver.” Y realmente es una frase marcada de acierto.

El ser humano no es más que eso, polvo, algo tan frágil que con un simple soplo puede desvanecerse. El polvo es el inicio del ser humano y su final. Pero no el final como tal, puesto que el destino de cada hombre es la santificación y el cielo, si no su final físico podríamos decir. La cuaresma significa precisamente eso, saberse venir del polvo y saberse que no somos nada, nada sin el Señor.

Durante estos 40 días tenemos tiempo de reflexionar, de pensar y de averiguar cuales son esos defectos, esas fallas que nos hacen salirnos del camino para volver a Él. Sin duda es un tiempo precioso, porque nos da la oportunidad de con mucha humildad ser conscientes de nuestro origen y aceptar que sin Cristo nada somos, y regresar a Él. Por supuesto que el camino estará lleno de tentaciones, a fin de cuentas estamos en el desierto acompañando a Jesús. No nos faltará ese “come de este pan” o “si me adoras todo esto será tuyo.” En fin, lo que cada uno sea más débil, esa tentación justo le aparecerá. Pero no debemos dejarnos vencer por la pesadez, la tristeza o la propia tentación; antes bien ser conscientes de que pese a que este tiempo es espiritualmente duro y que la batalla entre el bien y el mal que cada uno llevamos dentro se hace más encarnizada, el resultado si confiamos en Cristo será más que positivo.

Por eso siempre digo que la Cuaresma es un tiempo tan especial, a pesar de que puede hacerse cuesta arriba, a pesar de que en ocasiones no llegamos a esos propósitos que cada año repetimos (voy a amar más a esta persona, voy a hacer el bien a quien no me agrada.) se convierte en un tiempo magnífico para recomenzar, para reconvertirse. Hacer el esfuerzo merece mucho la pena, se combate la pereza espiritual y el resultado es gratamente satisfactorio.

Por eso queridos amigos quería animaros a vivir una buena Cuaresma. Amen, sean felices, hagan el bien a todo el mundo. Luchen contra esa tentación, contra eso que nos hace confesarnos domingo si y domingo no de haber vuelto a tropezar en lo mismo; pero siendo conscientes de que no estamos solos en estos 40 días de desierto, si no que Jesús esta de nuestro lado. Es más, somos nosotros quienes voluntariamente le acompañamos a Él en esos días en los que se ha retirado, para después coger la Cruz, la Cruz del amor y ser crucificado en ella por la salvación de todos.

Sin más, y deseando que paséis una feliz cuaresma, y mis mejores deseos para que vuestros propósitos de conversión y resurgimiento sean gratos; os mando un fuerte abrazo.

Carlos G.M.

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