Cambiar el mundo

Ciencia y fe. ¿Enemigos?

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella,
el mundo y todos sus habitantes. (Sal 24, 1).

Amigo lector, mi primer artículo como parte de esta familia de Jóvenes Católicos quiero dedicarlo a la ciencia. Puede sonar algo contradictorio, pues la fe y la ciencia están enfrentados. ¿No?

Pero antes de comenzar, me gustaría presentarme.

Me llamo Fran, tengo 23 años y vivo la fe en el Camino Neocatecumenal. Soy de Caudete, pertenezco a la parroquia de Santa Catalina V. M. Estoy acabando el grado en Física, por la Universidad de Valencia.

Hace unos días hablaba con un amigo sobre cuándo comenzaría la causa de beatificación de Carmen Hernández, iniciadora del Camino Neocatecumenal junto a Kiko Argüello. Tras esta conversación, estuve haciendo memoria y me acordé de mi primer año en la universidad. Fue un desastre, realmente me fue mal. Metido en este sufrimiento de no aprobar, entre otras cosas, recuerdo el día en el que me topé con una catequesis de Carmen Hernández, que hizo en Toronto, durante el encuentro que el Camino organizó tras la JMJ 2002.

Quiero dejaros unas breves líneas sobre esta catequesis:

(Dice Carmen)

¿Qué es la Luz?, esto os querría preguntar, ¿qué es la Luz?, porque os han bombardeado tanto, tanto con esto de ser la Luz, ser la Luz, la Luz; todas las predicaciones que nos han hecho, hecho y hecho sobre la Luz y la Sal, mas yo os pregunto: ¿che è la Luce?, ¿che è la Luce?, ¿what is the light?, ¿qu’est-ce la lumiere?, en español: ¿qué es la luz? ¡La luz es definida por la física moderna como un conjunto de ondas electromagnéticas caracterizadas por distintas longitudes de onda! No son como las olas del mar, la Luz es definida; […] Es un pecado porque yo con esto quiero que cojáis un poco de gusto para estudiar física, y la ciencia de hoy, porque se necesitan sabios, sabios hoy que den respuestas y que tengan fe de fondo para poder interpretar los datos que origina la ciencia y que son muchos, ¡muy importantes! […]  Hoy la física dice que la luz viaja a 300.000 km. por segundo, ¡imagínate lo que es 300.000 km por segundo! Imagínate que la sonda americana, que ha sido un gran invento de los Estados Unidos, de la NASA, con ayuda Europea y no sé cuántas cosas más, viaja a 64.000 km. por hora, no por segundo, ¡¡es como una carreta!! Es hermoso que en la historia del universo existe la luz; la luz es una entidad absoluta, fantástica y maravillosa que va a una velocidad de 300.000 km. por segundo. La Luz con su velocidad, es una única entidad absoluta. Es interesante como la palabra que vamos a proclamar, ya la revelación identifica que ¡¡Dios es Luz!! Es una cosa impresionante e increíble la Luz con su velocidad, y dice que ¡¡Dios es Luz!!

Este encuentro, que no fue casual, cambió mi forma de pensar. Dios me estaba pidiendo estudiar realmente Física. No voy a entrar en el combate que he tenido para llegar hasta aquí. Fijémonos en Carmen:

Carmen fue una mujer excepcional. Licenciada en Química, una de sus pasiones fue la ciencia. Dios le regaló un don: verlo en la naturaleza, en las ecuaciones, desde Newton hasta la física moderna. ¡Dios está detrás! Por supuesto esto no es una demostración, como científico no puedo intentar engañarte. Pero quiero despertar en ti este anhelo que Carmen me transmitió a través de aquella catequesis. Y sobre todo quiero señalar que se puede ser verdaderamente cristiano, santo, y científico. Muchos obispos y cardenales han hablado sobre ella: “(Carmen) una mujer que fue una incansable catequista y trabajadora del anuncio de Cristo como el único Camino, la única Verdad y la única Vida” (Homilía Cardenal Osoro 19/07/2021)

Pues Carmen era científica, enamorada de Cristo y de su creación.

En la universidad, a veces es duro hablar de Dios, muchos creen incompatible el pensamiento científico con la fe (quizás es esto, más bien, un odio infundado a todo lo que huele a católico). Cristo me ha concedido la gracia de poder hablar abiertamente de mi fe. Sentirme orgulloso y contar las maravillas del Señor (Sal 95), contar cómo la belleza de la naturaleza habla de Dios. Porque habla de Dios. Y esto, no es mérito mío.

Estas líneas sobre mi pobre experiencia quiero aprovecharlas para, parafraseando a Carmen, que cojas algo de gusto por la ciencia. Yo te digo, hermano que me lees, que puedes estar muy tranquilo. No es que la ciencia y la fe sean incompatibles, es que aquella tiene mucho más sentido y es más bella cuando se ve desde los ojos de ésta.

«Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras” (Rom 1,20)

Francisco Albertos Conejero.

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