Testimonios

La mejor herramienta para acercarme a Dios fue la Oración

Me llamo Lucía, tengo 20 años y soy estudiante de magisterio en la Universidad de Valencia.

Para poneros un poco en contexto os cuento que me he criado en una familia donde Dios no ha sido el centro de todo, y que a pesar de haber realizado los primeros sacramentos (comunión y bautismo) ir a Misa o rezar no eran acciones que hacía en mi día a día.

Desde que tomé la Comunión empecé a formar parte de una comunidad en la que vivir mi Fe y fui creciendo poco a poco. Allí vivía con fuerza mi Fe, pero en cuanto acababan los campamentos o convivencias todo volvía a ser igual, y Dios pasaba a estar en un segundo plano de mi vida.

Además, desafortunadamente vivimos en una sociedad donde seguir a Dios está mal visto, se te tacha de raro o parece que estés haciendo las cosas mal, y desgraciadamente, durante la adolescencia estos comentarios y la opinión de los demás, junto a una serie de acontecimientos que no fueron agradables para mi me hicieron entrar en una gran crisis de Fe donde llegué a plantearme si realmente ese amor de Dios del que me habían hablado existía o era todo un cuento y debía dejar de creer en Él.

Seguía creciendo y cada vez estaba más lejos de Dios, me encontraba vacía sin saber que era lo que necesitaba para ser feliz, para crecer como persona y llenarme.

Afortunadamente, decidí apuntarme a las catequesis de Confirmación y poco a poco fui recobrando la Fe. No fue una historia radical, no empecé a creer de la noche a la mañana, sino que cada vez iba siendo más consciente de las acciones de Dios creaba en mi vida y de lo afortunada que era de poder conocerle y seguirle.

Quise acercarme a Él y la mejor herramienta fue la Oración, pedirle que me enseñara a verle en mi día a día, que no solo recurriera a Él como “llamada de emergencia” cuando tenía un examen importante o alguien de mi familia estaba pasando un momento delicado. Poco a poco empecé a agradecerle más las cosas buenas y a rezar y hablar con Él en cada momento. Comencé a verlo en mi día a día a ponerlo en cosas sencillas como por ejemplo ofrecer el estudio. Empecé a ir mucho más a misa, a adoraciones, voluntariados de la parroquia y a vivir de una manera mucho más activa mi Fe.

A esto me ayudaron muchas cuentas de redes sociales donde jóvenes mostraban como vivían su Fe en su día a día y esto se convirtió en una inspiración para mí ya que, además de hacerme sentir una más, que no era rara, aprendí que creer en Dios no era nada que debiese ocultar o de lo que me tenía que avergonzarse y además también hicieron que aprendiera formas de acercarme más a Dios y tenerle presente en el día a día.

Entonces empecé ser mucho más feliz, porque entendí que nunca iba a estar sola, que siempre iba a tener a Jesús cogiéndome de la mano y empecé a aceptar situaciones que quizás antes me hubiesen quitado el sueño porque cuando de verdad entiendes que todo pasa por sus manos y que quizás tus planes no coinciden con los de Dios pero que Él sabe más y siempre te va a poner las cosas indicadas en el momento indicado, todo cobra sentido y es mucho más sencillo.

Lucía Ribes López

Artículos relacionados

No se han encontrado resultados.

Últimas entradas

Menú