Catequesis

¿Y si eso que sientes no es soledad?

¿Y si estamos, a veces, confundiendo la soledad con una nueva presencia de Jesús que no conocíamos o no recordábamos? A veces a todos… O vale, digamos eso de «tengo una amiga que a veces se siente sola aunque sabe y ha experimentado que muchos la quieren… Pero aún así a veces se siente más sola…». Como yo también tengo una amiga a la que a veces la pasa eso, te diré lo que le dije a ella.

Es muy importante saber pasar tiempo solos, disfrutar de propia compañía, enriquecernos de la presencia de todos pero saber que nadie es el responsable último y total de nuestra felicidad. En ocasiones, tantos temas se nos van haciendo bola, de áreas y densidades distintas que quizás ya no quieres ser pesado con aquellas personas que te prestan oreja, cariño y su tiempo, hacen compañía pero luego vuelve esa sensación que muerde y nos hace notar… espacio… Y quizás nos precipitamos ante el vértigo de ese espacio que no habíamos visto antes y lo llamamos ¡soledad de la mala! «más solo que la una, más perdido que Adán el día de las madres, más inútil que cenicero en moto y más perdido que pulpo en garaje».

Entonces, el cuadro no mejora y puede incluso dar pie a expectativas y exigencias «es que deberían haber dicho o hecho, o no dicho y no hecho…» , o auto culpas «nuevamente tú en éstas, si es que no aprendes…» Vamos a rebobinar un poco, y además, a ponernos en modo velocidad -x3. Y ya así en slow-motion ver ¿qué quieres de verdad? No sentirte así, no lastimar a otros al estar así… Saber que a alguien esto (o la suma de todos los estos que te tienen así) sí que le hacen sentir como a ti, y que está bien que aceptes que te sientes así de vulnerable.

Una vez hechas las paces, aún a nivel muy básico, con la propia vulnerabilidad, sigue la posibilidad de preguntarse con honestidad ¿dónde está Jesús en todo esto? Y ahí viene esa experiencia que te quiero compartir hoy. Toda la presencia de Jesús en la tierra quienes le rodeaban no lo tuvieron fácil para reconocerle ¿de verdad un niño que nace en una cueva? Y sí, sí era. ¿En serio 30 años como sin nada? Y, efectivamente ¿Si fuera el Mesías no le deberían de creer todos los que le escuchan? Y anda tú que no… hasta ese “si eres el Hijo de Dios, baja de esta cruz y creeremos en ti” Y, ya lo sabes, no, no bajó. Y sí, sí era. Y tras eso, siglos de presencia en la Eucaristía. 

Así que, mira nuevamente a tu lado, ese espacio que te hace sentirte solo, y mira bien, que quizás es Jesús dando un paso más en su amistad contigo, y te llenará de su consuelo y luz. Esa sensación dolor que pasará, que no pase sin dar fruto.

Paulina Núñez

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