Catequesis

Familia: conyugalidad, filiación y fraternidad

En ocasiones, con muy buenas intenciones, se ha intentando mostrar la familia o responder a la esencia de la familia señalando ciertos elementos clave: Tres de esos elementos son:

1º. La familia es, ante todo el lugar del primer amor.

2º. La familia es el lugar de la primera educación.

3º. La familia es también el lugar de respeto a las libertades.

Cuando se señalan estas características, se hace porque se está pensando principalmente en el bien del los hijos. Pero, señalando esos tres elementos, no estamos descubriendo la esencia de la familia.

Se podría dar amor, educación y libertad en otras realidades, por ejemplo en un excelente orfanato. Lo que quiero decir es que esos tres factores no son suficientes para especificar la familia y distinguirla de otros posibles modos de comunidad.

Preocupados principalmente por el bien de los hijos se olvida o se deja de lado lo esencial de la familia. Y lo esencial es que los padres son los padres y los hijos son los hijos. La esencia de una familia es que tiene su origen en la unión de un hombre y de una mujer que al transmitir la vida se convierten en padres de sus hijos.

¿Dónde está la esencia de la familia?: en la procreación. Y esto supone la diferencia sexual: varón y mujer; y la diferencia generacional: padres e hijos. La primera diferencia es la que da lugar a la otra. Diferencia sexual, diferencia generacional.

La familia genera tres tipos de lazos: el lazo conyugal, el lazo filial y el lazo fraternal.

Pero además, existen otros tres tipos de lazos que provienen de las familias del padre y de la madre: y así tenemos, a los tíos, a los abuelos, y un último lazo que deriva del mismo lazo conyugal: la familia política.

Es importante percatarse de que estos lazos se dan como fruto de una donación, y no de una decisión. Se trata, dice Hadjadj, de algo que nos sobrepasa, algo que va más allá de nuestros cálculos o proyectos porque ¿ a quién se le ocurriría forjarse el proyecto de tener una suegra? La suegra viene en el pack.

Y hablando de lo que no puede responder al resultado de un cálculo, hemos de volver a considerar que el hijo es verdaderamente un don, un regalo. «Es la añadidura del amor sexuado, y no el resultado de una intención directa. Solo cuando eso se respeta así, es cuando si alguna vez un hijo le reprochara a sus padres: «yo no elegí nacer», los padres pueden responder: «Nosotros tampoco lo elegimos, tu nacimiento nos fue dado».

Nadie está capacitado para tener un hijo. Nuestras aptitudes nos llevarían, más bien, a no tenerlos. Es absurdo, ridículo y una memez la supuesta responsabilidad de las celebridades que dicen que aún no están preparadas para ser padres o madres. Si alguna vez alguien dijera que está preparado y ya es competente para tener un hijo, sería clara señal de su falta de preparación y competencia.

José Gil Llorca

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