Testimonios

Vivir contracorriente

Mc 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”

¿Nos escribes tu testimonio para jóvenes católicos?

Heyy, buenas, encantado!! ¿Qué necesitáis exactamente?

La verdad que en cuanto recibí el mensaje empecé a maquinar y pensar una y mil formas de contar qué es la Fe para mí, cómo la vivo, qué es eso que pueda hacerme “especial” o que sea digno de ser compartido con vosotros. Pero, sinceramente, después de montarme mil películas y charlas TEDx en la cabeza, y por qué no decirlo, releer el mensaje que me mandaron (porque la verdad que suelo ir bastante acelerado por la vida) me di cuenta de que ya en el propio mensaje me especificaban lo que querían de verdad: “no porque sea algo extraordinario, sino porque vivir la Fe es ya un hecho extraordinario.”

Así que lo tuve muy claro, dentro de la normalidad que tengo con mis 20 años, de provenir de una familia creyente y practicante, de colegio religioso, de domingos de misa y miércoles de encuentros con Él o de adoración, de clases en la UFV, de findes de salidas con amigos, planes en familia o en pareja, proyectos, deportes… lo que Dios produce en mí es vivir en un constante Sí, en mayúsculas y sin condiciones. En un permanente Sí a lo que me rodea, a quedarte hasta las mil con ese amigo estudiando o ayudándolo con sus entregas, a entrar antes a trabajar para hacer la sustitución y que la compañera pueda pillar ese día de vacaciones, ofrecerte una y mil veces a organizar lo que sea en tu Colegio mayor, un Sí a debatir, a dar charlas de las que te avisan con antelación de dos horas, a ese entreno después de la cena del que tienes 0 ganas, a ese viaje que está todavía por concretar o incluso ese voluntariado de sábado por la mañana en Altius para el que no sabes ni dónde has sacado fuerzas para despertarte. Pero qué felicidad de tomar una cerveza con ese amigo celebrando su nota, ver cómo disfruta el resto de colegiales lo organizado, de la adrenalina de debatir, la felicidad de meter ese gol o morirte de la risa por muy regulero que seas jugando o, incluso, la alegría de ese bostezo a primera hora de la mañana yendo a hacer voluntariado mientras haces unas horillas de transporte público.

Y déjame decirte que si esto para ti que lo lees es normal o no es algo raro, felicidades, porque fijo que tú también vives “A contracorriente”. Todo lo mencionado antes, creo que podría ser el mástil de la bandera, lo que la sostiene y permite que, por mucho viento o temporal, se mantenga firme y ondeante, pero al final, lo que destaca y en lo que nos fijamos, es el estandarte de cada uno. En mi caso, creo que no hay nada que me defina mejor que vivir en ese Sí y con una sonrisa permanente.

Me gustaría compartir con orgullo el último proyecto en el que nos hemos embarcado un grupo de amigos gracias a esta actitud ante la vida. Porque nos hemos dado cuenta de que tenemos mucha suerte del ambiente cristiano en el que hemos crecido y en el que vivimos, pero también de que para muchas personas no es tan fácil el compartir abiertamente y disfrutar de la Fe. Por ello surge @acontracorriente1615

Por ello queremos ser apóstoles y hacer literalmente lo que dice Mc 16:15, ir por el mundo y predicar el Evangelio. Estuvimos pensando mucho, y a veces, parece que ser cristiano, practicante y compartirlo abiertamente “no mola”, y de ahí surge nuestro proyecto. Lo que pretendemos es expandir la palabra de Dios a través de esta marca de sudaderas, pero no es solo la sudadera, sino un kit completo con un significado brutal. “Porque solo aquel que nada contracorriente, tiene la certeza de estar vivo”

Gracias a todos los que habéis llegado leyendo hasta aquí y por la oportunidad de compartiros mi experiencia. ¡Nos vemos en el cielo!

Nicolás González Molina

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