Testimonios

“Demasiado tiempo viví para mí, ahora quiero vivir para otros”

Antes que nada me presento. Soy el Padre Sebastián García SCJ, Religioso y Sacerdote del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram desde hace ya 18 años. Tengo 44 y vivo en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Actualmente soy párroco y animador de mi comunidad religiosa. 

Mi experiencia de encuentro fuerte con Jesús fue a los 15 años. Si bien siempre fui de “tradiciones católicas” en mi familia, el encuentro cara a cara se dio en un campamento de la Pastoral Juvenil. Se nos preguntaba si de veras éramos testimonio de Jesús en nuestros lugares y ambientes. Éramos un grupo grande de amigos y amigas y charlando entre nosotros nos dijimos que de veras no estábamos siendo testimonio sino todo lo contrario. Eso despertó en mí la necesidad de empezar a vivir con mayor coherencia mi vida y sobre todo mi fe, Como un llamado desde el fondo de mi corazón que me pedía que “baje la guardia”, piense en serio cómo quería vivir mi vida y qué de veras quería hacer. Años después me di cuenta que esa era la misma voz de Jesús que me invitaba a jugarme por entero. 

Inicié así un camino profundamente vocacional porque me sentía llamado a ser pleno y a tener una vida de plenitud, pero no terminaba de discernir de qué modo, desde qué posición y desde qué lugar servir más y mejor. 

En esos 8 años de acompañamiento vocacional de la mano del Padre Gustavo, hoy Superior General de Betharram, consideraba los diferentes estados de vida. Hasta julio de 2001 en que, en medio de una semana de Ejercicios Espirituales de San Ignacio, a la luz de la Palabra y las contemplaciones, me nació en la intimidad esta convicción: “demasiado tiempo viví para mí, ahora quiero vivir para otros”. Y entendí, así como una luz que hace que todo sea nítido, que mi vida tenía más sentido sirviendo como religioso de Betharram. 

Así inicié mi camino, entrando en la Congregación el 3 de marzo de 2002. Hice mis primeros votos el 18 de enero de 2004 y fui ordenado sacerdote el 14 de noviembre de 2009. Fechas que llevo marcadas a fuego en el alma. 

Ser religioso y sacerdote es lo más lindo que me ha pasado en la vida. No porque sea la mejor vocación, sino que es la mejor para mí. Soy un convencido que vocación tenemos todos, porque Dios convoca, llama, invita a todos. Nadie se queda afuera de la invitación a ser pleno en comunidad y plena comunión de vida. El gran desafío para mí no es tan tanto sabernos vocacionados cuanto responder con generosidad y amplia disponibilidad a una llamada de amor a entregar la vida. Sabiendo sobre todo que Dios no se deja ganar en generosidad y que sea lo que sea de nuestra vida nunca será demasiado. 

Actualmente me toca servir en la comunidad de Barracas, donde tenemos Colegio, Parroquia y Club Parroquial. Todo me lleva a querer jugarme por amor y servir en todo. Pero especialmente trabajando con los más rotos de hoy. Varones y mujeres en situación de calle y vulnerabilidad, atravesados por el consumo problemático de sustancias psicoactivas, prostitución, marginación, hambre. En ellos, mis hermanos más pobres veo cotidianamente el rostro de Jesús que me pide lo pueda seguir sirviendo en estos hermanos. Y créanme que soy uno de los hombres más felices de la tierra. 

Rezo por vos, que leés esto y de alguna manera te estás cuestionando la vida y la vocación. ¡Porque Jesús ya te ha elegido por amor y para amar!

Sebastián García SCJ

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