Testimonios

«Buscar a Dios en lo sencillo»

Esta mañana, mientras trabajaba en un proyecto para la carrera, mi hermana me ha pedido que escribiera brevemente cómo vivo mi fe. Enseguida he respondido que sí, pensando que no tardaría más que unos pocos minutos en redactarlo. Apenas me he sentado a escribir, me he dado cuenta de lo equivocado que estaba: con el día repleto de tareas y planes, a veces resulta difícil parar y plantearte qué estás haciendo, cómo vives tu fe, qué quiere Dios de ti.

En mi vida hay dos etapas muy diferenciadas (y de ambas estoy plenamente agradecido). Mi infancia y mi adolescencia las pasé en un colegio donde ninguno de mis compañeros era creyente. Los debates sobre Dios, la religión y la Iglesia eran habituales. Cada tarde, al llegar a casa, trataba de pensar acerca de la conversación del día siguiente, y me preguntaba cómo conseguir transmitir a mis amigos qué es la fe. Quería que ellos vivieran la fe como yo la vivía. Dios me hace feliz, y sé que a ellos también les cambiaría la vida, les haría felices. Decidí pedir consejo, y un catequista, al escuchar mi situación, me explicó que se predica con el ejemplo. “Que tus amigos te vean siempre con una sonrisa. Que vean que da igual lo que suceda en tu vida, Dios hace ciertas cosas y permite otras con un propósito: hacerte feliz”. Confiar y ser alegres, siempre.

La segunda etapa de la que hablaba antes comenzó al llegar a la Universidad. Estudio Arquitectura, una carrera que exige muchas horas de trabajo, muchas entregas, noches sin dormir y estrés. Hay frustraciones, un mal proyecto, un envío tarde, un examen en el peor momento del cuatrimestre, etc. Aquí he encontrado a compañeros que sí viven la fe, que conocen y quieren a Dios, y me he dado cuenta de lo importante que es vivir la fe acompañado: solos no podemos nada. Porque he de admitir que mi fe no es siempre estable. A veces es una montaña rusa: hay meses en los que me cuesta hablar con Dios y voy a misa por costumbre. Entonces es cuando mis amigos tiran de mí, amigos de verdad, que Dios ha puesto en mi vida. Él se encarga de todo. Cuando yo no puedo, Él me anima a través de ellos. Nunca estamos solos. Quiere estar siempre cerca de nosotros, para hacernos felices.

Es así cómo intento vivir mi fe, feliz, porque creo que Dios quiere eso de nosotros. Que le entreguemos a Él nuestras alegrías y nuestros problemas, que lo dejemos todo en sus manos. Incluso cuando todo parece imposible y la cuesta es cada vez más empinada. “Dios no te pone nada por delante sin darte la ayuda para superarlo”, me ha repetido mi madre siempre. Muchas veces basta con rezar un rato, hablar con Él de manera natural. En mi caso, es sencillo: en mi habitación, antes de dormir, no le pido que me resuelva los problemas, sino que me mande fuerzas y me ayude a vivirlos de una manera santa. Dios no manda problemas, no quiere hacerte daño, pero su grandeza está en que Él puede sacar lo bueno de ellos. Yo he visto cómo esas situaciones me han servido después en mi vida.

Para encontrar a Dios basta con buscarle en lo sencillo, un pequeño sacrificio, una sonrisa en un momento difícil, rezar por los demás u ofrecer cualquier acción. Cuando estás más cerca de Dios es más fácil sonreír. Nos quiere así, sonrientes, alegres. El Señor quiere hacernos felices.

Emilio Navarrete

Artículos relacionados

No se han encontrado resultados.

Últimas entradas

Menú