Cambiar el mundo

Ver a Dios en las pequeñas cosas

Hoy empiezo escribiendo este artículo en la parada de autobús, cerca de casa. Me están dando unos rayitos de sol que hacen que no sienta el frío de estos días, en este momento siento a Dios, como si a través de estos rayitos me arropase para que no sintiese frío.

Pienso que hoy en día, a veces se nos olvida, que las cosas sencillas son las que más llenan y alegran la vida. Recordarnos todos los días que precisamente Dios está en las pequeñas cosas como, en las sonrisas de los niños, el abrazo de un amigo, cada comida del día, ser capaces de caminar sin dificultad. Hace unos días escuché que cuando tenemos algún problema, tendemos a focalizarnos solo en lo malo y negativo y a olvidarnos de todo lo bueno que tenemos. Yo soy la primera que lo hace y por eso creo que es importante que, a pesar de la incertidumbre, estemos tranquilos y que recordemos todo lo bueno que Dios en su infinito amor nos ha concedido. No demos NADA por sentado porque la vida nos cambia en un momento y realmente os digo que es cierto el dicho de: «No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes». Por eso, a sonreír mucho, amar, ayudar y disfrutar de todo lo bueno que el señor nos ofrece.

En mi lista os podría decir que está: leer un libro chulo, ver una peli divertida con mi hermana y comer palomitas, pasear, tomarme un café, un picnic con amigos, pintar con acuarelas, admirar un atardecer, tocar el piano (aunque no sepa), hablar con mis abuelos por el teléfono (ya que no los tengo cerca) pero un consejo: si puedes, visítalos, hazlo porque ellos no son eternos, también ir a la iglesia y simplemente descansar en el Señor, me da mucha paz y alegría

En muchas ocasiones, el señor te da pequeños (enormes) regalos inesperados, sin ir más lejos, ayer fui a una de las reuniones de Effetá y un chico dio su testimonio. Me quedo con esta frase que dijo: Mi novia puede ser la mujer de mi vida, pero el amor de mi vida siempre va a ser Dios y, con ella, vamos a caminar juntos hacia algo más grande. No os voy a mentir, a la hora a la que nos reunimos, que ya es tarde, me apetecía más estar en casa, pero haber ido, fue genial y me aportó mucho, así que no perdáis la oportunidad de aprovechar todo aquello que Dios ponga en vuestro camino.

Aunque esta sociedad te diga todo el tiempo corre y no pares, ten calma, para, respira y vive, disfruta como un niño de los regalos de nuestro padre Dios.

Que paséis un maravilloso mes, cuidaros mucho y que Dios os bendiga.

Melany Buñay León

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