Catequesis

La familia, ¿un remanso de paz?

Fabrice Hadjadj, esposo y padre de seis hijos, es francés, de padres de ascendencia judía e ideología maoísta. Converso al catolicismo en 1998, es escritor, profesor de filosofía y literatura, ensayista y dramaturgo, y director del Instituto Europeo de Estudios Antropológicos Philanthropos de Friburgo.

En una serie de artículos iré haciendo algunas consideraciones sobre la familia siguiendo principalmente el libro de este autor sobre la familia “¿Qué es una familia?”. Está editado por la editorial Nuevo Inicio. Granada 2015. Otro autor al que seguiré de cerca en estas consideraciones sobre la familia es G.K. Chesterton del que me parece que no hace falta hacer presentación por ser un autor sobradamente conocido.

La familia “no es un remanso de paz. Y, si no llega a confundirse del todo con un campo de batalla, es porque lleva consigo un campo de labranza, en el que, no por estar convertida en arado, la espada desgarra menos el suelo.” (F. Hadjadj.)

Entendemos que pueda, en cierto modo, asemejarse la familia a un campo de batalla, cuando alguien ha dicho que el matrimonio es la única guerra en la que uno duerme con el enemigo.

También Chesterton ha arremetido contra la idealización de la familia convertida en una convivencia idílica.

«Cuando defendemos la familia no queremos decir que siempre sea una familia tranquila y en paz; cuando mantenemos la tesis del matrimonio no queremos decir que es siempre un matrimonio feliz. Lo que queremos decir es que es el teatro del drama espiritual, el lugar donde las cosas suceden de verdad, sobre todo las que son más importantes. No es tanto el lugar donde un hombre mata a su mujer como el lugar donde puede decidirse, de manera igualmente sensacional, a no matar a su mujer» (Chesterton, The New Witness, 17 enero 1919).

La tesis de Hadjadj, es que la familia es la «institución anarquista por excelencia», algo que también ha dicho repetidamente Chesterton para el que “la familia es el único sitio en el que hay anarquía, porque es el único sitio en el que se puede alterar de repente cualquier plan, se puede hacer un experimento o permitirse un capricho. En cualquier otro sitio donde uno vaya tiene que aceptar unas reglas y ajustarse a un comportamiento establecido, pero en su propia casa uno puede comer en el suelo si le apetece. Yo mismo lo hago a menudo; da una sensación como de un picnic extraño, infantil y poético. La vida doméstica es la única que no se puede domesticar. La familia y el hogar es el sitio indómito y libre en un mundo lleno de reglas y tareas fijas. El hogar es el sitio en donde podemos decidir poner la alfombra en el techo o las tejas del techo por el suelo si nos da la gana”.

¿Qué es una familia? Por una parte parece un poco llamativo que tengamos que descender a explicar algo tan natural, algo tan cercano y tan propio. Hemos venido al mundo en una familia, pertenecemos a una familia y esto necesariamente… Al menos hasta ahora.

No es fácil responder a preguntas por las realidades tan próximas y evidentes. En realidad vemos a través de la familia y por eso su esencia puede pasarnos inadvertida, como el que mira el exterior a través de una ventana puede no darse cuenta del cristal que existe en medio.

La familia es una evidencia. Es el fundamento de la vida de cada uno. No hay algo anterior a la familia. Por eso se hace tan difícil pretender fundamentarla porque ella misma es el fundamento.

Dice Hadjadj: “Por lo que se refiere a la familia, la evidencia precedió a nuestros ojos. De hecho, nos los abrió, invitados por las primeras sonrisas y las primeras voces”.

Por eso más que fundamentar o demostrar la familia, lo que podemos hacer es mostrarla, admirarla, contemplarla.

Cuando nos preguntamos ¿qué es una familia? la pregunta apunta a lo que denominamos la esencia; se trata de una pregunta de alcance metafísico.

José Gil Llorca

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