Cambiar el mundo

La vida consagrada es un tesoro

La vida consagrada está en el corazón de la Iglesia como elemento decisivo para su misión.

La vida consagrada es entrega, alegría, gozo… servir gratuitamente y llevar el amor de Cristo porque hay más felicidad en dar que en recibir.

Es una manera de decir al mundo: “Sólo Dios basta”.

Es la respuesta a una llamada al Amor. Amar como Dios ama, hasta el extremo. El amor de Dios todo lo transforma, todo lo vuelve bello.

Es un caminar hacia una unión cada vez más estrecha con Él.

Es el abandono total en las manos de Dios, que tanto nos ama, y la vida se llena de luz.
Es el encuentro de la voluntad de Dios con la libertad del hombre. Primero Dios solicita el consentimiento del hombre para poder hacerlo suyo y obrar maravillas.

Es un gran “Milagro” en la tierra, un tesoro y un don que da oxígeno a la gran familia que somos la iglesia.

¡GRACIAS!

Marienma Posadas Ciriza

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