Testimonios

«Creo firmemente que Él siempre ha estado ahí para marcarme el camino»

¡¡Hola a todos!!

Me llamo Enrique y vivo en Granada. Soy estudiante, tengo 23 años y estoy aquí para dar mi testimonio de Fe:

Considero que la Fe es algo muy personal y cada uno la vive de una determinada manera, así que poder contar mi experiencia es una gran oportunidad y, lo primero que quiero hacer, es dar las gracias por brindármela.

Desde mis primeros pasos en la vida cristiana con mi familia, mi centro educativo y mi entorno, Dios ha sido y es; la base de mis valores, mi educación y la manera en la que comprendo la vida. Creo firmemente que Él siempre ha estado ahí para marcarme el camino.

Como nos pasa a todos, mi vida no ha sido una línea recta y plana, sino que ha zozobrado y ha hecho que me encuentre ante situaciones deseadas y otras no tanto. Estos escenarios me han hecho cambiar, mejorar -o así lo creo- y adaptarme a nuevas etapas; y precisamente ahí es donde está Dios, dónde yo lo he encontrado siempre y dónde mi Fe se ha fortalecido; porque Dios no siempre nos da lo que creemos querer, sino lo mejor para nosotros.

Ha sido múltiples las veces en las que he podido contar y encontrar a Dios, pero hoy quiero relatar una de las más recientes. Así que… allá vamos:

No hace tanto, tuve que cambiar casi todo en mi vida. Cuando digo todo; me refiero a mis planes futuros, mis estudios y mi rutina.

Al principio, la situación se presentaba como una gran cuesta y la percibía con rabia e impotencia sin llegar a entender muy bien el porqué me estaba pasando algo así a mis 22 años. Me detectaron una lesión ósea que apareció de manera repentina y paulatinamente me apartó de los que eran mis objetivos y metas, pero una vez más, ahí lo encontré a Él.

Cuando sentía que se cerraban todas las puertas, que mi vida había dejado de tener un rumbo claro y que debía volver a comenzar con algo totalmente diferente, sentí cómo Dios me echaba ese cable tan necesario. Supe ver que en Él podía encontrar la ayuda y el apoyo que necesitaba para no permitir que el problema dominase mi vida. Me permitió comprender que la vida seguía cargada de oportunidades increíbles que ahí fuera estaban esperándome.

Y es gracias a haber acudido a Él, que hoy estoy plenamente feliz de lo que estudio, de la manera en la que se está encaminando mi vida y, sobre todo, muy agradecido por todas las personas que me ha regalado y forman parte de mi vida.

Con mi testimonio me gustaría que, si puede servir de ayuda a alguien que no atraviese un buen momento personal o de cualquier otra índole; sepa encontrar el apoyo necesario en Dios y en su Fe, para que sean el cimiento que haga que todo se mantenga en pie.

Cuando lo vemos todo oscuro, debemos prestar atención más allá; debemos encontrar esos brazos tendidos hacia nosotros que buscarán sacarnos del pozo en el que nos encontramos para contemplar lo que tenemos a nuestro alrededor.

Por último, me gustaría decirte que la vida está cargada de nuevos comienzos cada día; nuevas personas con las que crecer, nuevas lecciones con las que aprender y nuevas oportunidades a las que aferrarse y sacar lo mejor de nosotros mismos.

La vida está cargadita de regalos que Dios nos da, así que aprendamos a valorarlos y vivirlos con Fe. Nunca es tarde para acudir a Dios, nunca es tarde para comenzar de nuevo y nunca es tarde para darle gracias.

Un abrazo.

Enrique Linares Tarifa

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