Cambiar el mundo

¿Y por qué confiar?

Desde hace un tiempo tengo bastante claro que quien no confía en Dios es porque aún no lo conoce y sí, aunque no lo creamos, a veces tenemos que conocerlo de nuevo para aprender a confiar.

Sé que muchas veces vivimos un poco agobiados y es normal. Vivimos en un mundo lleno de prisas en el que lo que de verdad importa es lo que se puede conseguir aquí y ahora, lo queremos todo de inmediato y claro que se nos hace difícil la espera ¿a quién no?

Pero no nos engañemos, todos llegamos a un punto en el que pensamos que nada nos llena, que lo que nos ofrece el mundo tal y como lo vivimos se nos queda corto… y tanto que se nos queda corto, cortísimo.

Pero cuando conoces a Dios, todo ese pensamiento se nos cambia de inmediato, como a nosotros nos gusta.

Porque cuando Dios aparece en nuestra vida sea de la manera que sea, no lo hace como si nada, lo hace para que lo sigamos.

Porque de repente, llega Dios y te sorprende y te cambia todos tus planes y esquemas mentales por otros mejores, y te saca de ese agujero en el que tú mismo te habías metido.

Porque aunque nos parezca que estamos en un túnel sin salida, SIEMPRE hay luz al final del túnel y esa luz nos la pone Él, pero lo mejor de todo es que en medio de ese túnel oscuro también hay lucecitas, solo hay que saber apreciarlas.

Cuando nos damos cuenta de que Dios siempre camina de nuestro lado es cuando realmente lo dejamos actuar, porque claro que es más fácil ponernos nosotros delante y guiarlo para que todo salga como queremos pero es que es Dios el que se sabe el camino y qué tranquilidad dejar que Él nos guíe si se conoce el camino a la perfección

Muchas veces nos desesperamos al ver que Dios no nos da lo que le pedimos, que nuestros planes siempre se tuercen y que no nos sale nada “bien”, pero no vemos que gracias a esa espera, a ese cambio de planes inesperado etc., estamos donde estamos ahora mismo, que lo que no funcionó en un momento determinado y te dolió tanto fue para que en un futuro apareciese esa persona que lo cambiaría todo, que cuando eso que tanto esperabas no salió fue porque Dios quería que fuese mejor y ese no era el momento, aunque no lo viéramos ahí, ese no era el momento.

Y es que creo que no hay nada más gratificante que, con el paso del tiempo, (a veces más y otras veces menos) te des cuenta de que todo aquello que le pedías a Dios ya te lo ha dado, pero no de la forma en la que tú lo esperabas, sino de la forma en la que Él lo tenía preparado, de forma perfecta, como tenía que ser.

Y siempre pasa, siempre aunque ahora lo veamos todo oscuro, solo hay que empezar a descubrirlo a Él, a dejar de quejarnos y empezar a dejarlo actuar, a cambiar los porqués por muchos para qué, a vivir la espera sabiendo que todo es un regalo y sobre todo a disfrutar de los cambios de planes porque cuando Dios está al mando, podemos estar tranquilos TODO va a ser bueno.

Ana Montero Gómez

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