Testimonios

«Ahora mis días tienen otra dimensión»

Soy Fernando y tengo poco más de 24 años, estoy acabando arquitectura en Barcelona, y a mi edad y mis circunstancias me pregunto qué es la fe. Las letras que siguen a continuación son parte de mis inquietudes y deseos, y os los presento con la ilusión de que compartamos el camino al que hemos sido llamados.

Y ese camino es un camino de fe.

Siento que Dios ha puesto en mi ser un deseo de infinitud, y tal deseo se ve corrompido en nuestra sociedad líquida, cuando ahondas en el motivo de las cosas y las ves limitadas. Esa limitación lleva a preguntarte ¿para qué?; sin fe no encuentro respuesta, entonces: ¿qué tiene sentido?.

Si el monitor que tuve hace trece años hubiera pensado en su cansancio, no hubiese visto yo el esfuerzo que, ignorando él si iba a tener frutos, tanto me impactó y despertó.

Siento que la fe tiene que ver con eso, con saber que detrás de todo hay un plan más grande que se nos escapa, un plan que no tiene límite, un para qué con respuesta, un plan que al buscarlo experimentamos y construimos. Es el plan de Dios y por ahí pasa nuestra salvación.

La fe la vivo agradecido, porque ahora mis días tienen otra dimensión; la fe la vivo agradecido porque gracias a ella tengo la posibilidad de vivir con plenitud. La fe me hace consciente que Dios ha dejado la creación en mis manos. La fe pasa por dejar a Dios que cumpla en mí su plan.

¿Y cuál es mi respuesta?

Tengo miedo. Tengo dudas. Dios me ha hecho responsable de la creación. Me miro; incluso a veces intento corresponderle, pero caigo una y otra vez. Mis esfuerzos son en su mayoría cortos, pequeños y miserables. Él, que de su naturaleza divina se ha hecho uno de nosotros, ha llevado el peso de nuestros pecados, ha muerto por nosotros, y yo en qué le acompaño?

Pero cuando cae la noche, y me siento culpable, veo que Dios sigue a mi lado, que pese a fallarle Él no se ha ido, y me siento aliviado. Mañana tengo un nuevo día para corresponderle mejor. Y siento que mis esfuerzos le importan mucho, que con ellos se servirá para construir su reino. Dios abraza mis miserias!

Miro a la virgen:

– “Alégrate, María” – Alégrate, porque es una buena nueva. Tenemos un Dios bueno!

“No temas, María”– ¿Quién está preparado para llevar a Dios? No temas! Tú llevas a Dios, pero Dios te lleva a ti.

“He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”- Con su no saber, dijo SÍ al plan del Señor, y ese SÍ trajo a Dios al mundo.

Demos nosotros ese Sí, traigamos a Dios al mundo!

Fernando de Juan

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