De contagios y nuevas variantes

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Qué pereza dan los clichés, ¿verdad? A mi, por lo menos, me suscita ese cansancio de los feos, de los que saca lo peor de mi… el juicio cínico y precipitado, que anula lo mejor de mi, que es mi capacidad de asombrare y arrimar el hombro. Supongo que a ti también el tema del Covid ya te ha cansado, pone triste (porque se nos ha ido gente, oportunidades, modos de vida…), o molesta (que si sí, que si no, que si sí pero no así…), o sencillamente agota por inabarcable. Pero el hecho es que está ahí, algo más querrá el buen Dios que solo nuestro conocimiento (o no…) de virología… ¿qué más tienes para mi – para nosotros, Señor- en este tiempo tan peculiar que nos has permitido vivir?

Y aquí he descubierto esos contagios y esas nuevas variantes. No sé más que la media sobre Delta, Omicron o Covimocho… no. Pero sí que he descubierto nuevos contagios de madurez y compromiso, he visto gente que ha sabido y está sabiendo encajar y crecer con el juego que le ha tocado, y eso es tan esencial para la felicidad y libertad como difícil y verdaderamente rudo, de porte de riesgo. Y he visto este contagio entre niños, jóvenes y adultos. Han sabido pasarlo mal, pero saber hacia dónde quieren ir (que no volver…), saber jugar con las cartas que les ha sido dado. Me recuerdan la etimología de resignación, que le hemos hecho muy mala fama… (que suena un poco a ser pasotas…), cuando resignar viene de “volver a signar, volver a firmar”, darle a algo u nuevo significado, los viajes han cambiado, las reuniones han cambiado, tantas cosas han cambiado, para tantos los miembros de casa han cambiado… y le han sabido dar un nuevo significado. Y eso, si lo sabes mirar, es tremendamente contagioso.

Y por ahí va el tema de las nuevas variantes, por cariño no dar abrazos, tomar un vuelo esperando no llevar nada a los seres queridos, estar con los seis más cercanos es un triunfo que sigue asombrando, por generosidad no asistir, por alegría celebrar sin festejos, ponemos en palabras todo lo que un achuchón y una sonrisa ya no se puede expresar como antes… ¿Qué variantes descubres en ti? ¿qué nuevas manifestaciones tiene en ti eso bueno, bello y verdadero que Jesús ha puesto en tu vida y en tu corazón?

¡Qué suerte y qué responsabilidad la mía al ver esto! ¿no te parece? Y seguro que también la tuya, mira a ver si no notas síntomas más… o si eres positivo asintomático pero ese bichito de realismo de amor ya está ahí.

Paulina Núñez