Carlota nos da las claves de su preparación para su aventura hacia Jerusalén

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La primera es ¿Cómo surgió esta idea, la aventura de peregrinar a Jerusalén? Tú sola un día lo viste y te pusiste mano a la obra para organizarla?

La idea apareció como si hubiese estado pensando en ella siempre, de una forma muy natural. Creo que no se me había ocurrido antes porque mi vida estaba llena de ruido y prisa (y porque no era el momento). A principios de año empecé a meditar, gracias a un libro de Pablo D’Ors llamado Biografía del Silencio, y eso propició que estuviese más sensible y atenta.

Al ponerme a organizarlo entendí que me venía un poco grande así que, con toda la cara del mundo, acudí a amigos y conocidos para que cada uno me ayudara en su ámbito, y esto ha sido algo precioso de la preparación.

Mi hermano como capitán del barco ayudándome a diseñar las etapas, un matrimonio montañero amigo con la preparación técnica y el equipo, amigos del mundo diplomático con las opciones de ruta y así cada uno que he tenido cerca ha ido echándome un cable con cosas que yo no era capaz de llevar a cabo. Ha sido una auténtica pasada cómo se ha portado la gente conmigo, sigo impresionada.

¿Por qué andando?

Para ir despacio, pasito a pasito, saboreando el camino. Desde la pobreza, la pequeñez y la humildad.

¿Cómo te estás preparando espiritualmente para esta peregrinación?

Mediante la lectura, el acompañamiento, la oración y la meditación. He estado leyendo libros muy interesantes como El Peregrino Ruso Ignacio de Loyola solo y a pie que me han abierto las puertas de experiencias pasadas de peregrinos.

Tengo la suerte de haber tenido cerca a sacerdotes y laicos que me han acompañado espiritualmente en estos meses, pero sobre todo la preparación ha ido de la mano de la conversación con Dios mediante la oración (yo le hablo a Él) y la meditación (dejo espacio de silencio para tener mayor claridad).

¿Qué crees que te va aportar a ti, y a los que te sigan desde algunas redes, todo este viaje? ¿Qué esperas conseguir?

La verdad es que no tengo ni la más mínima idea y tengo muchas ganas de ver qué va saliendo de aquí. Es una incógnita que iremos descubriendo a lo largo del camino, juntos.

Sin prejuicios y sin ideas pre concebidas de los frutos que debe dar esta peregrinación. Simplemente a disposición para hacer Su voluntad y que lo que tenga que venir, vaya viniendo.

¿Qué llevarás en la mochila? 

¡Muy poquito! Una mochila con 6kg donde llevo la ropa de andar y de descanso, saco y esterilla, un libro electrónico y poco más.

Llevar un equipaje ligero es un símil muy bonito para aprender a vivir con menos. Esto va a ser un gran reto para mí.

Un abrazo,

Carlota Valenzuela