Reverdecer la devoción al Apóstol Santiago

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La catedral de Santiago lleva siglos recibiendo a los peregrinos que llegan a la ciudad. Las obras se iniciaron en 1075 y concluyeron en 1105 y, pese a que el exterior ha sufrido sucesivas modificaciones, el núcleo de este espectacular monumento apenas se ha alterado desde su edificación. El Pórtico de la Gloria, obra cumbre de la escultura románica, es un magnífico conjunto de tres arcos que fue esculpido en solo 20 años por el maestro Mateo y que presenta más de 200 figuras de granito.

Uno de los grandes retos de la Iglesia en España es reforzar nuestra identidad católica. Una personalidad que, debido al secularismo imperante, muchas veces parecemos olvidar. Y el Camino de Santiago ha sido -en parte- gran víctima de este proceso de descristianización.

Por eso, en este mes de diciembre en que se celebra una de las tres grandes fiestas del Apóstol, vamos a hablar brevemente sobre cada una de ellas. Vivir las fiestas litúrgicas de un santo es el mayor acto de devoción que un cristiano puede tener, y si queremos reverdecer la devoción por Santiago, patrón de España y de tantos peregrinos, hemos de profundizar un poco en ellas.

La primera gran fiesta es el 23 de mayo y conmemoramos la aparición del Apóstol en la batalla de Clavijo. Más allá de la exactitud histórica de esta batalla, subrayamos la importancia del Apóstol como protector de la Cristiandad. La invocación de Santiago y las victorias posteriores de los reinos cristianos ante las fuerzas musulmanas, hicieron que el rey Ramiro dictara el voto a Santiago, en agradecimiento por semejante ayuda.

La segunda gran fiesta es el martirio del Apóstol, que es el 25 de julio. Ahí conmemoramos la entrega de la vida, el amor de Santiago por Jesucristo, Nuestro Señor. Es la fiesta que, si cae en domingo, hace que el año sea jubilar desde el siglo XII (como 2021). Este día nos recuerda que el fin de la vida del cristiano es el Cielo, es Jesús y los españoles, en la persona del Rey, hacemos la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago, con profundo agradecimiento por su patrocinio.

Y llegamos a la tercera gran fiesta, que es la que celebraremos próximamente, el 30 de diciembre: la traslación de los restos del Apóstol hasta España, hasta la actual Compostela. Si en la primera celebrábamos que el apóstol nos defiende de los peligros contra la fe (Santiago protector) y en la segunda rememorábamos que se puede amar hasta el extremo y ser testigos de Jesús en plenitud como lo hizo el Apóstol (Santiago mártir), en esta tercera fiesta recordamos la importancia de la tradición cristiana, encarnada en sus santos, y la dimensión peregrina de la vida, tal y como nos recuerda cada peregrinaje a la tumba del Apóstol (Santiago peregrino).

Por eso, debemos saber que, si hacemos el Camino de Santiago, lo hacemos dentro de estas dimensiones que la liturgia del Apóstol nos regala y sería bueno que profundizáramos en ellas. En cualquier caso, todo devoto de Santiago el Mayor ha de recordar estas fiestas y llevarlas en el corazón, pues siempre son ocasión de grandes gracias para el fiel católico que se acoge a su protección.

Javier Peño