Una nueva Virgen Consagrada para la Iglesia

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Foto: José Luiz

Los planes de Sonsoles de Frías siempre fueron ser esposa y madre. «Yo buscaba en el matrimonio, pero tenía la certeza de que no era mi vocación». Supo que el Señor la llamaba a algo diferente, «pero seguía emperrada en el matrimonio». Ella buscaba a su príncipe azul, aunque en realidad «Él ya me estaba esperando». «Cuando yo ya me bajé del burro –cuenta–, fue cuando el Señor me dijo: «¡Soy yo tu amor!»».

Se acaba de consagrar en el orden de vírgenes y ha explicado que «Al Señor le gusta hacer las cosas al chup-chup, no al microondas». Porque «cuando he cumplido la voluntad de Dios es cuando realmente he sido feliz». «Al final has visto, ¿no?, voy a ser esposa y madre; lo que yo quería hacer, lo voy a hacer de forma diferente». «Impresionante», resume.

A esta dimensión de esposa y madre, junto a la de virgen, se refirió el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la consagración de Sonsoles de Frías y Adelina Crespo como nuevas integrantes del Ordo virginum, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena.

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