El escándalo de «sarco»

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Foto: Ratel

Es un escándalo, siempre lo ha sido, que una persona ayude a morir a otra, sea través de la eutanasia o el suicidio asistido. Pero poco a poco a la sociedad, por la vía de los sentimientos, se le ha ido inoculando una cultura de la muerte en la que todo vale para evitar cualquier sufrimiento.

Suiza, a la cabeza de tal despropósito, ha dado luz verde a la legalización de una máquina, que ha llamado «sarco», en la que te metes o te meten, accionas un botón y en cuestión de minutos, sin dolor, te quedas dormido y fuera. Le llaman muerte digna, sin dolor, pero no tiene nada de digno, al contrario, es una manera de no hacer frente a lo que de verdad sería digno y es ayudar al que sufre a vivir aliviándole el sufrimiento y dándole cariño. Sólo eso.

Lejos de ser un progreso, esta máquina supone el fracaso más estrepitoso de la sociedad actual.