Testimonio del P. Silva, sobrino de los reyes Balduino y Fabiola

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Javier Silva, sacerdote, ha contado emocionado su relación con sus tíos, Fabiola y Balduino de Bélgica, que le hicieron crecer en fe y espiritualidad. Y lo cuenta en la presentación del libro El rey Balduino. El legado de su vida.

Empieza recordando cómo veía a Fabiola, su tía carnal. «Era mi tía, soltera, que vivía con todos nosotros, a la que queríamos muchísimo los niños, porque nos contaba cuentos y estaba siempre cerca… Qué sorpresa cuando nos dicen en el año 60 que la tía Fabiola, entrañable y cercanísima, se casaba con el Rey Balduino», recuerda.

Estando en 1975 en una convivencia con la Renovación Carismática, Silva tuvo una experiencia fuerte de Dios que luego compartió con sus tíos. «Sentí el amor de Dios de una manera intensísima. Recuerdo que le dije al Señor esa noche: ‘Señor, aunque viviera mil años en la oscuridad absoluta y el sufrimiento, nunca podré dudar de que eres Amor'».

En octubre de 1978, tras unos ejercicios espirituales, Silva sintió la llamada al sacerdocio. Como regalo de ordenación, Silva pidió al Rey Balduino «el rosario que más hayas usado tú para rezar». El sacerdote lo mostró al público en la presentación… «es este que tengo aquí».

Además, ese día su tío, el Rey, enseguida lo llevó a un aparte y de rodillas le dijo: «Padre, me quiero confesar y recibir su primera absolución». Silva se emociona al recordarlo.

Silva supo durante sus años de trato cercano con Balduino que «se sentía enormemente débil, con una pobreza extrema, y ese es uno de los secretos de la santidad de mi tío: era un anawim, un pobre de Yahvé, un pobre de espíritu. Pese a ser Jefe del Estado y Rey, ante Dios era pobre y sencillo.

Mater Mundi ha recogido este testimonio en este vídeo que te recomiendo que veas completo.