¡Felicidades Navarra!

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San Francisco Javier

Hoy Navarra se viste de fiesta para celebrar el día de San Francisco Javier, patrón de las misiones y apóstol de las Indias. Fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús. El aventurero de Dios.

Nació en el seno de una familia noble, en la localidad de Javier (Navarra) en 1506. Su niñez estuvo marcada por los hechos históricos que llevaron a la conquista del Reino de navarra por parte del Reino de Castilla. Su familia defendió la independencia de Navarra y sus hermanos fueron encarcelados por ello.

En 1528, fue a estudiar a la Sorbona en París, donde conoció a San Ignacio de Loyola y, junto con cinco compañeros, constituyeron el embrión de la Compañía de Jesús.

Estudió Teología en París. En 1537, camino de Tierra Santa, fue ordenado sacerdote.
En 1540, fue enviado a Lisboa y comenzó la etapa más importante de su vida: la de “misionero”.

Llegó a Goa (India), donde predicó la doctrina cristiana, asistió a moribundos, presos y pobres, solicitó misioneros y bautizó a más de 10.000 personas. Evangelizó incansablemente la India y Japón durante diez años,, con una intensa labor de predicación, y fundó una pequeña colectividad cristiana en Hirado.

Se trasladó a Yamaguchi y obtuvo del príncipe la garantía de respeto a los conversos al cristianismo.

 

En 1552, partió hacia China, parando en la isla de Shangchuan, en espera de la llegada de un barco chino, que les debía introducir clandestinamente en el continente. Murió el 3 de diciembre, con 46 años de edad, y su cuerpo fue conducido a Goa (India), donde fue enterrado.

Este santo navarro escuchó la voz del Señor y dijo “SÍ”. Un “SÍ” que le condujo a la mayor aventura de todas, la de entregar su vida a Dios. Cruzó los mares y se lanzó a la evangelización (“ Si no encuentro una barca, iré nadando”). Esa inquietud misionera nos debe interpelar porque hoy, a nuestro alrededor, muchos no conocen a Dios.

También nos dice: “Sin oración, no hay misión”. Fue un hombre de intensa vida de oración y mucho cariño a la Virgen, de hecho llevaba un rosario colgado al cuello, propagando esta devoción mariana por India, Oceanía, Japón….

Es el “aventurero” de Dios, el que dejó todo por la aventura más apasionante de todas, la de ser apóstol a lo grande.

Puso toda su confianza en Dios en su labor misionera. Dar a conocer y amar a Jesucristo produce alegría, paz interior y gozo por haber encontrado el verdadero sentido a la vida. Un gozo que sale hacia los demás, a los que también quiere contagiar.

Gracias por tu ejemplo de vida. Gracias por ser valiente. Gracias por hacer de tu vida una verdadera obra de arte, una “aventura” apasionante . GRACIAS.

Que continúe la fiesta!!!!!

Marienma Posadas