Testimonios

Tú, mi medicina

Una vida no merecida en la que Dios me ha ido moldeando, dejándome caer para poder conocerle, y es cuando superamos los obstáculos cuando el nos da la oportunidad de ver la mano que nos iba guiando y gracias a la cual salimos adelante.

Apreciarnos como una escultura la cual va amoldando y de la que retira imperfecciones que nosotros creíamos imprescindibles.

Afirmo con mucho orgullo que vivo enamorada y que he recibido con 23 años el mayor regalo de la vida, una Fe verdadera en la que habita la constancia y el esfuerzo. La comunión diaria y el poder del rosario me ayudan a exprimir cada día y ofrecerlo por los que aún no le conocen.

Hace años le pedí a JC, que me regalase el don de la constancia y quitase de mí todo sentimiento para evitar que nuestra relación fuese una montaña rusa, solo basta con creer y confiar.

Dios capacita a todos los elegidos para que cuando no sepamos cómo actuar, sepamos al menos a quién mirar antes de hacerlo, dar ejemplo de cómo superar toda adversidad mirándole a Él cara a cara, eso no quita que duela, se sufra, se llore y muchas veces apriete tanto que parezca que te ahogas y ahí está la verdadera confianza, ponerlo todo a sus pies y decirle “Jesús ten compasión de mí, que todo sufrimiento mío ilumine el corazón de los que necesitan encontrarte”. Convertir la debilidad en una oportunidad de acercarme a Dios.

Ser capaz de hablar desde el corazón con Él y decirle:

Sí Señor, orgullosa por lo que hemos logrado, por la actitud y las ganas. Por la manera de superar los baches y el cómo afrontar un cambio de vida tan brusco e inesperado para una persona organizada y calculadora. Orgullosa por la paciencia y La Paz pero sobre todo por la confianza que me has brindado, las ganas de vivir y disfrutar de lo que me rodea, las ganas de verte diariamente, Tú, mi medicina. Orgullosa por el cambio de vida, a mejor, siempre a mejor, que has hecho en mí, desaparecer de lo mundano, evitar toda tentación que habita en mí y ayudarme a cumplir mis retos y metas, nada sin ti, todo por y para ti.

De tu mano el dolor no es dolor, es Fe, es Esperanza, es saber que algo bueno viene después, no hay tristeza, el demonio lo intenta pero Tú con tu medicina diaria me recuerdas lo que es La Paz interior. Aprendiendo a descubrir la Fe verdadera.

Superando miedos.

Agradecida de lo que haces en mí y mis ganas de aceptarlo.

Gracias, perdón y ayúdame más †

Prepárate JC por que voy a quererte toda la vida.

Mt 7,7-11: Quien pide, recibe.

Beatriz Molina

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