Abuelos

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Y ellos son la alegría de cada día, nunca viene mal la comidita en casa de la abuela de sus canelones, sus pucheros o sus croquetas, tampoco viene mal charlar y charlar hasta acabar de comer a reventar, porque siempre me dice ‘ un poquito más un poquito más ‘ y tú como no, cedes porque decirle que no te sabe fatal.

Esos ratos son de los mejores: tardes enteras que pasa el tiempo volando mientras te enseña a coser o te cuenta los cotilleos de la familia, y te pregunta si tienes novio… Luego en verano te manda directa a la playa a tomar el sol y por la noche jugando a cartas con los primos, apostando dinerito porque siempre nos dan algún dinerito. Pero eso no es lo más importante, y cuando hay problemas,  el abuelo siempre dice ‘ todo es para bien’ con tanta calma lo transmite que no lo dudas, también me encanta cuando me enseña a tocar la guitarra o se pone a tocar como un gran maestro, cuando cuenta sus anécdotas y se parte de la risa o cuando miramos pasa palabra.

Ay la otra abuela, con la que vas a desayunar para ponernos al día, más sincera que nadie te dice si te ve bien o más gordita, la verdad ante todo. Te habla del abuelo al que te hubiera gustado conocer pero con el amor que lo cuenta que ya lo quieres también, miramos su serie, comentamos, me cuenta sus dolores y me dice que le queda poco para algo mejor pero yo le mando callar porque la verdad es que los abuelos deberían estar siempre. Gracias, gracias y gracias por ellos

Sofía Durán