Testimonios

Una sonrisa eterna

Sí, esas tres palabras son con las que la gente que me conoce me define.

Soy Judith, tengo 21 años y estudio Economía y Negocios Internacionales en Madrid. Hace unos días me preguntaron si podía escribir una colaboración para Jóvenes Católicos, ¡y les respondí con un sí rotundo!

¿Qué cómo vivo la fe? Empecemos desde el principio. Soy hija única y sinceramente no pienso que sea un ejemplo cristiano a seguir. Para mí la fe nunca ha sido algo extraordinario, siempre he recibido formación cristiana en casa, en el colegio e instituto y Opus Dei. Sin embargo, durante mi vida he tenido muchos altibajos, momentos donde me sentía más cerca de Dios que nunca y momentos donde no, pero sí que es cierto que de alguna manera Dios siempre ha estado presente, a través de personas o de hechos, como ahora mismo me pide que os cuente mi testimonio.

Quiero recalcar que gracias al apoyo tanto de mis amigos como de mi sacerdote don César, he comprendido que es normal que todos tengamos esos momentos en los que nos sentimos más “alejados” de Dios, pero que sólo nosotros somos los que podemos remediar esa situación. Así que, si estás pasando por algo similar o te sientes identificado, decirte que no pasa nada, que es normal y que Dios siempre te va a estar esperando con los brazos abiertos y te va a buscar. Y eso mismo fue lo que hizo conmigo. Una noche de estudio cualquiera, en época de exámenes me puse a rezar y a ofrecerle mis horas de estudio mientras escuchaba música de Hakuna, y aunque era un momento en el que sentía que no estaba cuidando mi relación con Él, me hizo un llamamiento: “Estoy contigo, búscame y me encontrarás”. Fue tan impactante esa noche para mi, que al día siguiente fui a hablar con Don César para que me ayudara y me explicara qué estaba sintiendo en ese momento. Mi sacerdote me dijo lo que realmente yo ya sabía, Dios estaba esperando más de mi y yo necesitaba responderle.

Yo siempre he sido una persona muy sociable, y mis amigos siempre destacan de mí
mi sonrisa, mi alegría, mi solidaridad y empatía y es así como pienso que Dios se
manifiesta.

Siempre me ha gustado ayudar a las personas y fue así como un día me puse en contacto con Hakuna para unirme a unos Compartiriados (voluntariados). Conocí muchísima gente nueva, personas maravillosas que transmitían su felicidad a los demás y desde ese momento me di cuenta de que yo quería más, que quería vivir y ser como ellos. Tras los compartiriados se hace una Hora Santa y en ellas empecé a hablar con Dios de una manera distinta a como lo había hecho antes. Eran unas conversaciones transversales en mi vida porque Dios realmente me estaba enseñando un camino en el que me sentía en un entorno muy parecido a mí, y por el cuál llegaría a tener una relación con Él afianzada y estable. Y es con Hakuna con quién estoy andando ese camino hacia Dios.

Todo mi testimonio se podría resumir en la palabra Amor. Parecerá un tópico pero la frase que marca mi fe es “Dios es amor”. Dios está para mí y para ti como un hermano, en los momentos buenos y en los momentos malos. Dios nos quiere a cada uno de nosotros tal y como somos, con nuestros defectos, virtudes y altibajos, y sólo Él es el que nos guía en nuestro camino hacia la felicidad.

Y es así como vivo yo la fe, teniendo siempre en mente y poniendo Amor en absolutamente todo lo que hago y con todas las personas. Llevando mi sonrisa y alegría a todos los que me rodean.

¿La respuesta a por qué siempre sonrío? Amor. Cambiar los problemas terrenales por un amor constante. Vivir por y para los demás y tener siempre presente a Dios en nuestras vidas.

Judith Cumplido

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