Marta Fernández Serrano, natural de Oviedo, falleció hace unos días, con 23 años, y tras luchar durante cinco contra un cáncer.

Marta era muy conocida y destacaba por su vitalidad y alegría aún en la enfermedad. Pertenecía al grupo de universitarios Hakuna. La Nueva España, que ha recogido esta noticia, narra que su compromiso con este movimiento llevó ayer a Oviedo a un grupo muy numeroso de jóvenes que inundaron la “catedral del ensanche” y llenaron con sus voces y sus canciones una de las despedidas de mayor emoción que se recuerdan en el templo.

Hace aproximadamente un mes, viajó junto a otros miembros de Hakuna a Roma para ser recibidos por el Papa, tras haberle enviado una carta a Roma pidiéndole audiencia desde «la inconsciencia de mi juventud y mis ganas de vivir con toda el alma la vida que Dios me quiera regalar»

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