¡No! no me he adelantado, ni me he equivocado: para nosotros los cristianos, hoy que celebramos la fiesta de Jesucristo “Rey del Universo”, es nuestro último domingo del Año Litúrgico, y ya el próximo será el primer domingo de Adviento, dando comienzo así a un “Año Nuevo”.

Fin de Año que durará toda la semana.

Es realmente hermosa, pues, la manera como la Iglesia (como buena madre pedagoga) nos va llevando de la mano para poder comprender y así contemplar el “entero misterio de la vida de Jesucristo”:

Por una parte, preparándonos por cuatro semanas consecutivas a la venida de Cristo al mundo (conocido como Adviento), para luego recibirlo “entre pajas” en el pesebre el propio día de Navidad.

Y, por otro lado, preparándonos durante 40 días (conocido como Cuaresma), en nuestro despojo, nuestra negación, nuestra renuncia, para triunfar junto a Cristo hacia la Gloriosa Vigilia Pascual: fiesta suculenta y exquisita, rica en gracia y misericordia, que solo los verdaderos cristianos sabemos saborear, y en los que: 50 días no nos bastan para terminar de comprender el esplendor y el tesoro derrochado en “esa fiesta” llamada Pascua.

Pero, así como podemos disfrutar y asombrarnos de lo grandioso, lo maravilloso, lo excelso que es Jesús para con nosotros en los dos tiempos fuertes del año, podemos también seguirle en el Tiempo Ordinario… pues siendo Dios se hizo hombre, siendo rico se hizo pobre, siendo rey se hizo esclavo; y así, llenó su vida de humildad y obediencia… en lo ordinario de la vida: 30 años de vida familiar y tres años en que iba recorriendo toda Galilea, o bajando por Samaria; visitando a Zaqueo o comiendo pescado con sus discípulos; con parábolas por un pueblo o haciendo milagros en otro; subía a lo alto para orar pero bajaba a los valles para estar con todos… abrazando niños, visitando ciegos, tocando leprosos… en lo ordinario de la vida.

Que importante es pues, seguir los pasos de la vida de Jesús, gracias a la Liturgia impuesta por nuestra madre, la Iglesia. Ya lo decía el Papa Francisco en el Evangeli Gaudium: “La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia.

Y así, como sabia madre, quiere culminar cada año en la celebración de hoy: recordando a Jesucristo como “Rey de todo el Universo”… porque, claro, su Reino ya ha comenzado desde su venida al mundo hace más de dos mil años… y estamos llamados a cooperar para darle “continuidad”… a ser operarios de su mies, a trabajar en su viña, dentro de nuestra comunidad y sociedad ¡a gastarnos y desgastarnos por su Reino!

Cuanta bendición recibimos al dar de comer al hambriento, de beber al sediento, de vestir al desnudo, en pocas palabras: ¡Cuantas bendiciones cuando producimos frutos en su Reino!

¡VIVA CRISTO REY!

Randa Hasfura

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