Mónica Marín, es una joven madrileña, logopeda de profesión. Es sencilla y alegre, directa, apasionada y auténtica.

Desde pequeñita sintió una sed de entrega y servicio «a la que no sabía qué nombre poner, pero que estaba siempre ahí», asegura. Tiene claro que «somos instrumentos de Dios, y en la medida en que uno se pone a disposición, Dios dispone». Para Mónica está claro: «Lo que no vale es quedarse impasible». Y sus experiencias como ‘activista misionera’ le han transformado la vida.

En esta entrevista, Mónica nos cuenta cómo aquella inquietud fue creciendo con ella. A los 18 años fue a Rumanía con las Misioneras de la Caridad. Su primera vivencia sobre el terreno.

Mater Mundi Tv nos ofrece este testimonio

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