Hoy tenemos la suerte en JC de entrevistar a Luis Alberto Rosales que es Director General del CARF.

Luis Alberto, hace unos días leyendo una entrevista que te hicieron en otro portal de Internet comprendimos la importancia del CARF para la vida de la Iglesia ¿Cómo explicarías esa maravillosa labor de ayudar a sacerdotes y seminaristas?

En el mundo actual es evidente la necesidad de formación a todos los niveles, también en la Iglesia. Y también es vital que los sacerdotes sepan comunicar la palabra de Dios.

Pues bien, estos dos fines son los que definen a CARF: Colaborar con la formación de sacerdotes, seminaristas, religiosos, para que esta sea sólida. Y que sepan transmitirla. Esto es de especial interés. Hay muchos Obispos, sacerdotes y seminaristas agradecidos a en países carentes de recursos donde hay muchos menos medios materiales que en Europa.

¿Puedes contarnos cómo es la relación de los Obispos con el CARF? ¿Es apreciado el CARF por el Episcopado en el mundo?

Desde que el CARF se constituyó en 1989, han estudiado sacerdotes y seminaristas de 1.234 Diócesis. Este dato muestra el cariño y aprecio del Episcopado mundial. Por desgracia, todos los años sucede que no podemos atender cientos de peticiones de dichos Obispos por falta de medios.

El modo de actuar es muy sencillo. El Obispo pide plaza en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz o en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, ya que los candidatos siguen un proceso de selección similar al de cualquier universidad. Si se la conceden, CARF otorga la ayuda económica necesaria. Debo aclarar en este punto, que para CARF esto sería imposible sin la acción de los benefactores, personas generosas de todas las edades volcadas a esta causa en favor de los sacerdotes.

En esa misma entrevista se hablaba del Opus Dei y el CARF ¿Cuál es su vinculación?

CARF fue promovido por el Beato Álvaro del Portillo para contribuir económicamente, tal como lo hacemos, y que se hiciera realidad la indicación del Papa San Juan Pablo II de poner fundar una Universidad en Roma, con todo lo que lleva implícito (instalaciones, seminarios, residencias sacerdotales etc.). También para colaborar con las Facultades Eclesiásticas en Pamplona.

Seguro que en estos años que llevan al frente del CARF has tenido días malos y buenos ¿Puedes contarnos uno de esos días buenos?

Efectivamente, hay días malos y buenos. Los buenos son la mayoría, pues la gente es estupenda. Por citar algún ejemplo, son días buenos y reconfortantes todos esos donde uno ve el esfuerzo de tantísima gente que verdaderamente hace un esfuerzo y con gran generosidad ayudan a los sacerdotes a través de CARF sean unos pocos céntimos o un testamento de varios miles de euros. 

¿Cómo se puede ayudar al CARF?

En primer lugar, con la oración. Como dijo Jesús, es “omnipotente”.

Luego con la DIFUSIÓN de lo que hacemos y las maravillosas historias de vida y vivencias vocacionales de estos sacerdotes, seminaristas, religiosos.

Finalmente, con la ayuda económica. Tenemos miles de donantes, y muchos lo hacen con 5€/mes o 20€/año. Todo ayuda, pues en las universidades hay que pagar nóminas de profesores, personal, créditos hipotecarios, luz, etc.

Se puede donar a través del formulario que se encuentra en el Boletín que editamos, o de la web: www.carfundacion.org/dona.

Muchísimas gracias Luis Alberto por haber podido dedicarnos tu tiempo. Sabemos que el tiempo en las Fundaciones es oro y esperamos que el CARF pueda seguir ayudando a muchos sacerdotes y seminaristas en todo el mundo.

Artículo anteriorUnzué: luchar por la vida
Artículo siguienteManifestaciones del Cielo