Cuando el canadiense David Rakowski, recibió en 2014 la noticia de que estaba contratado para su primer trabajo como profesor de idiomas en Kazajstán “sabía que iba a vivir la aventura de mi vida”.

Enlace Católico que ha recogido el testimonio, narra que este joven se educó en una familia de Testigos de Jehová, pero siempre tuvo una inquietud por conocer la verdad. “Sería en Kazajstán donde me enfrenté a una pregunta crítica de mi caminar cristiano: ¿Cuáles eran los orígenes de mi fe?”.

Estudió así las tesis de Lutero y otros reformadores, observando cómo en sus afirmaciones se acusaban unos a otros de no ser auténticos cristianos… Luego conoció la verdad en la Sagrada Escritura, también a los “Padres de la Iglesia”, siendo cautivado por San Ignacio de Antioquía. “Cuando leí sus palabras sobre la devoción a María, los sacramentos, la presencia eucarística, el purgatorio, el primado de Pedro, la sucesión apostólica, la jerarquía eclesial y la naturaleza de la salvación, vi un cristianismo que se veía muy diferente de la variante protestante a la que estaba acostumbrado».

Un día, un amigo le invitó a Misa y nada más entrar por primera vez en ese recinto católico y su “intolerancia profunda”, confiesa, se desvaneció. “Sentí una conexión más directa con Dios”, agrega. El siguiente impacto lo recibió del celebrante, “el padre Luca”, misionero franciscano que emocionó a David por la “calidez, carisma y amor a Jesús”, que transmitía.

«Mi camino cristiano fue guiado por la búsqueda de la verdad y de la plenitud de Cristo». Finalmente se bautizó.

Te recomiendo que lesas este testimonio completo en Enlace Católico

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