D. Santiago Carbonell, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), recibió de niño los sacramentos del Bautismo, Comunión y Confirmación, pero él no era muy consciente del valor e importancia de lo que estaba realizando. Su débil fe no fue suficiente para defenderse de los argumentos del mundo, y estos le llevaron a caer en una gran confusión sobre la existencia de Dios.

Después de varios años intentando alejarse de todo lo relacionado con Dios constató que, a pesar de tenerlo todo, había un gran vacío en su corazón que el mundo no conseguía llenar.

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