Tengo una enfermedad inflamatoria en el colon. Al no mejorar con medicación, corticoides y otros tratamientos, me tuvieron que poner uno imunosupresor. A causa de éste, mis defensas son bajas o muy bajas, según el momento; pero cuando tocó mi médula, tuvieron que suprimirlo y, meses después, reajustar.

La enfermedad llevó a otras enfermedades, como osteoporosis, osteopenia, heridas en la laringe, desnutrición,… En febrero empecé a no ver bien con mi ojo izquierdo, en consulta dijeron que tenía más de siete dioptrías. En ese mes también se me paralizó una pierna mientras caminaba. Me llevaron a urgencias horas después porque no quise ir antes. Tras analíticas y pruebas dijeron que había sido un trombo pero que tenía que haber ido en el instante que pasó.

Desde abril notaba que no podía tragar bien el sólido. En junio no tragaba ni el líquido. Hicieron pruebas y me quitaron dos pólipos del esófago. A día de hoy, trago sólido pero el líquido no le trago rápido, sino despacio, así que el lunes me mandaron hacer otras pruebas porque no es normal. El martes terminaron las pruebas para diagnosticar o descartar esclerosis múltiple o ELA. Aunque no sea ninguna, será algo, pues eso es signo de que mi enfermedad va comiendo partes de mi cuerpo, en este caso, la columna, caderas y rodillas.

No estoy triste. Tengo confianza de que Dios no permitirá en mí lo que no me lleve al Cielo. Para mí la enfermedad es un talento. No fue fácil al principio, pero yendo a estudiar, al metro entró un joven parapléjico, no he visto en mi vida a alguien tan feliz. Entré al metro llorando por mi estrenada enfermedad y salí dando gracias a Dios. No sé qué pasó, pero desde ese día la cruz me ha ayudado a aprender a vivir y ver lo mucho que Dios me ama. Tengo limitaciones, no puedo escalar el Everest, pero sí puedo escalar el Cielo. Un sacerdote estuvo y está a mi lado, desde el primer día hasta hoy me repite lo mismo: «Ánimo, valiente en Cristo», «No te bajes de la cruz» y «Pronto llega el Cielo, no temas». No pido curarme, aunque hay personas que lo piden para mí. Pido no dudar nunca del amor de Dios, no bajarme de la cruz, que esto sea mi escalera para el Cielo y que Él me dé fuerza.

Gracias inmensas de todo corazón a todos los que rezáis por mí

Patricia (@patricialsoler)

Gracias, Patricia, por este testimonio y por permitirnos rezar por ti

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