Alas afueras de San Nicolás, una zona de Las Manchas, en la isla de La Palma, hay un pequeño monumento dedicado a la Virgen de Fátima, y no está en un lugar elegido al azar. Según nos cuenta el Confidencial, este punto fue donde narra la historia local que la lava del volcán que surgió en la isla de La Palma en 1949 cambió de rumbo contra pronóstico, salvando así la iglesia que da nombre a la zona. Los lugareños atribuyeron a este hecho a la Virgen de Fátima y construyeron un pequeño monumento, junto a la la ermita de San Nicolás, dedicado a a esta advocación mariana.

Lo que no sabían los vecinos ni quienes mandaron construir el monumento es que este lugar volvería a vivir, solo 70 años después, un evento similar, y que su ermita se ha salvado otra vez, y de forma algo sorprendente, de la lava. Al menos de momento.

A pesar de haber visto pasar de cerca dos volcanes, uno de los cuales se llevó parte del pueblo donde se erige, la iglesia mantiene su construcción original y se ha convertido en un símbolo de la isla.

Fuente: El Confidencial

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