sábado, diciembre 4, 2021
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Ignacio, un catequista y deportista en silla de ruedas

Soy Ignacio, tengo 18 años, estudió un ciclo formativo de grado superior de administración y finanzas en el colegio Retamar, somos cuatro hermanos, mi hermano Carlos tiene 20 años y estudia lo mismo que yo.

Mi hermano y yo somos jugadores de Baloncesto en silla de ruedas en la escuela fundación ONCE. Además hemos participado en el campeonato escolar de selecciones autonómicas con la selección madrileña.

Nací prematuro y tuve necesidad de ventilación asistida porque tenía los pulmones encharcados, tuve una sepsis y muchas complicaciones…mi familia rezo por mí y poco a poco me fui recuperando pero con dos años no conseguía andar. Tengo una paraplejia espástica y camino con mucha dificultad. Desde que nací hago fisioterapia y me han operado siete veces para corregir mi problema de movilidad. Camino con muletas o voy en silla ruedas si las distancias son largas.

Mi hermano Carlos tiene un problema motor de nacimiento, nació con el fémur en rotación interna, desde que nació tuvo que llevar escayolas y aparatos, y con 8 años le operaron por primera vez le hicieron una osteotomía femoral y tuvo que estar mucho tiempo inmovilizado, después le han tenido que realizar varias operaciones y con 12 años comenzó a tener crisis epilépticas, ahora toma medicación y tiene controladas las crisis.

Actualmente formamos parte del grupo de jóvenes de la parroquia Las Tablas, Santa
María soledad Torres Acosta.

Empezamos a ir al grupo de jóvenes porque un día en una Misa dijo Don Jesús, que es sacerdote de mi parroquia, que empezaban los grupos de jóvenes. Después de esa Misa le preguntamos y nos inscribió uno de los jóvenes que iban, que se llama Emilio, y nos metió en el grupo.

Para nosotros el grupo de jóvenes es como nuestra segunda familia, empezamos a ir hace un año, no conocíamos a mucha gente pero poco a poco fuimos conociendo y haciendo grupo con los jóvenes.

Me sorprendió para bien el grupo porque tanto D. Jesús, el sacerdote que lleva el grupo, como las personas que van, son gente estupenda, siempre están cuando los necesitamos, están dispuestos a escucharte, a ayudarte, desde el principio todos han sido súper agradables y simpáticos conmigo.

Hemos ido a varias convivencias y eso nos ha permitido abrirnos más al grupo y también aprender de ellos.

Hace poco fuimos a un campamento de verano, a Boo de Piélagos, en Santander, al principio, no iba a ir por si tenía que andar mucho o me iba a cansar, pero me animó a ir D. Jesús y varios más del grupo.

Fui con las muletas y la silla de ruedas, me ayudaron en todo lo que necesitaba. El primer día que estuvimos en la casa, que era de dos pisos, arriba estaban las camas y entre cuatro personas nos bajaron las camas porque yo, no puedo subir escaleras. Para mí fue todo un detalle que estuviesen tan pendientes de mí. Hubo un momento en la convivencia en el que hicieron una caminata y varios del grupo se quedaron conmigo y mi hermano en la casa, en vez de ir a caminar, he hicimos otro plan adaptado para mí. Otro momento en el que me sentí muy agradecido con el grupo fue cuando había un plan de hacer canoas y bajar el río Sella, yo por tema de mi movilidad y dolor de espalda no pude ir y me quedé con el sacerdote y tres del grupo e hicimos una excursión aparte, fuimos a visitar pueblos, comimos en un restaurante… y al final nos reencontrarnos con el resto del grupo en el Santuario de Covadonga, le agradezco ese momento.

Es un grupo estupendo he ido conociendo gente, que cada uno tiene su historia, y
que siempre están dispuestos a ayudar.

En septiembre nos propusieron ser catequistas de la parroquia. Ahora soy catequista de niños de segundo de la Eso y mi hermano es catequista de bachillerato, ayudamos y colaboramos con la parroquia y ellos nos ayudan a nosotros.

Hace poco organizaron un retiro de Effeta con la parroquia y me pidieron que
escribiese unas cartas a los del grupo que iban al retiro. Una amiga me contestó a la
carta que le escribí con un whatsapp:

«Ignacio!! he leído tu carta y qué ilusión me ha hecho. Eres, perdón por la palabra,
cojonudo!! Suerte la mía el haberte conocido, que bueno es Dios, que me pone regalos como lo eres tú en vida. Has sido y eres un ejemplo de superación constante. Te quiero un montón!! No cambies nunca!!Hay muchas almas que te necesitan, muchas almas que tienen sed de Él y el Jefe a través de ti se servirá como ya lo ha hecho.» Me hizo mucha ilusión leer este mensaje.

Para mi hermano y para mí es una gran suerte formar parte del grupo de jóvenes de
la parroquia.

Ignacio Buerba Díaz

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