Publica el Diario de León un artículo-testimonio de Pablo Rioja sobre lo que vio y vivió en un viaje a Medjugorje que hizo, no por motivos religiosos, «puede que suene siniestro, pero después de estudiar a fondo los Novísimos quise comprobar en persona si en esa aldea se daban casos de posesión demoniaca como algunos expertos insistían en afirmar.»

Una vez instalado «tuve oportunidad de escuchar el testimonio de una de las videntes. Reconozco que me impresionó lo convencida que estaba de su relato. Tanto ella como los otros cinco ‘elegidos’ tenían una misión; transmitirle al mundo una serie de mensajes celestiales donde la paz, la oración, el ayuno y la conversión se repetían como un mantra. «Es necesario que la gente vuelva su mirada hacia Dios», decía.»

El periodista queda sobrecogido por el respeto absoluto a la Eucaristía vivida con un silencio profundo que quedó interrumpido por unos alaridos aterradores. «Caminé entre la multitud  y me crucé con la estampa más espeluznante que sin duda he visto jamás. En el suelo, sentada sobre sus rodillas, una cría de no más de trece años se movía hacia adelante y hacia atrás como si estuviera sobre una mecedora. Sus ojos permanecían completamente en blanco. No hablaba. Solo se balanceaba lentamente».

«A pocos metros, otro joven gritaba como una fiera. Admito, a riesgo de parecer exagerado, que su voz no era humana.  Eran como varias bestias encarceladas ‘luchando entre sí’ por salir al exterior. Y a su izquierda, de nuevo otra chica se retorcía e incluso serpenteaba como queriendo contestar con los mismos sonidos guturales».

En los siguientes viajes que hace a Medjugorje tiene curiosidad por saber por qué tanta gente afirma que tras visitar el lugar sus vidas cambian. Narra algunos testimonios, relata igualmente el fenómeno de la confesión en aquel lugar llamado el confesionario del mundo.

Te recomiendo que leas este artículo completo, con muchos más detalles, en el Diario de León 

 

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