Una joven brasileña de 20 años llamada Ana tomó unas pastillas para abortar, estando en su séptimo mes de embarazo, y a los tres días fallecieron ella y su bebé.

Según publica la Voz, su madre la encontró en la habitación. El novio, que ha sido detenido como cómplice, ha explicado que Ana le dijo que sentía «dolor e incomodidad» tras ingerir las pastillas pero que no se lo dijera a sus padres.

En Brasil no se puede abortar después del tercer mes de embarazo por eso se ha abierto una investigación y detenido al novio de Ana.

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