Me ha sorprendido gratamente la calidad literaria de este autor y, por lo tanto, de este libro. No había leído nada suyo ni le sigo como periodista, por lo que es un descubrimiento.

En este libro describe dos viajes. El primero, por los lugares manchegos de Don Quijote, resulta muy agradable, supongo que especialmente a quienes hemos leído más de una vez la obra maestra de nuestra literatura, porque van apareciendo lugares mencionados en la novela y comentados por el autor con gracia, sacando a relucir como en esos pueblos sigue habiendo una tradición “viva” de quijotismo. El viaje por Francia es totalmente distinto. Recorre la costa oeste hasta París y va descubriendo lugares y recovecos desconocidos, aunque oídos, y muchos recuerdos de la historia, desde el final de la II Guerra Mundial -desembarco de Normandía- hasta resquicios de historia más antigua reflejados en catedrales y castillos.

Ante todas esas visiones históricas, el autor hace su valoración, que puede ser más o menos acorde con la que tenga el lector, pero siempre con gusto y buen humor.

Reseña de Ángel Cabrero Ugarte para Club del lector

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