Publica Antonio Moreno un artículo para Omnes en torno a una frase muy escuchada en entierros y velatorios: «no somos nada». Con tal afirmación proclamamos la obviedad de lo efímero de la existencia ante la ineludible cita con la muerte. ¿Para qué tantas preocupaciones, tantas luchas humanas, tanto esfuerzo por trabajar?

Comienza queriendo aclarar y sin juzgar, sobre la costumbre que se está extendiendo de esparcir las cenizas de nuestros difuntos:  Solo quisiera ayudarles a entender que conservando los restos de nuestros difuntos, estamos señalando la altísima dignidad que encierra la vida humana. Es cierto que los afanes humanos son relativos; pero, ojo, que sí que somos mucho, por el bautismo somos hechos nada más y nada menos que hijos de Dios.

El cuerpo no es un revestimiento del alma, el cuerpo está llamado a la eternidad, como nos enseñó el Resucitado. El ser humano no es una dualidad sino una unidad de cuerpo y alma.

Conservando en un lugar determinado los restos de nuestros difuntos, yendo a visitarlos, cuidando los lugares en los que los depositamos, estamos manifestando públicamente y a nosotros mismos que el cuerpo sin vida de nuestros seres queridos es muchísimo más que nada, pues ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ha sido templo del Espíritu Santo. Y es no, no somos “nada”.

Te recomiendo que leas completo el artículo de Omnes porque Antonio lo explica muy bien y muy bonito

Artículo anteriorNormalidad y Naturalidad
Artículo siguienteSer feliz en el sufrimiento | Diosidencias | HAM