¿Es posible ser santo con 20 años, haciendo un Erasmus en Polonia y con tu smartphone en el bolsillo? ¿Se ha convertido para los jóvenes una utopía la santidad?

Responder a estas preguntas nos lleva primero a plantearnos que es ser santo que, como hemos dicho otras veces, no es un estado. Ser santo, con una definición muy sencilla, es la perfección en la caridad. El reto o el desafío no es sencillo, pero tampoco es un imposible o una utopía porque en los últimos años se han declarado venerables, beatos o santos a muchos jóvenes.

Nos hemos propuesto escribir una breve semblanza de algunos de ellos para que veas que el desafió esta, con la Gracia de Dios, al alcance. Sólo es cuestión de proponérselo de verdad: la determinada, determinación de ser santo que, como hemos dicho, no pasa por hacer cosas buenas, sino santas.

 

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