Dentro de 4 meses, si Dios quiere, seremos cinco más en la familia. Parecía una broma cuando en pocos días empezásteis a llamar diciendo: “Papás, estamos esperando un niño”, pero no una vez, que es lo que solía ocurrir en ocasiones anteriores, sino cinco veces sucesivas y de cinco hijos.
Y qué os vamos a decir que no sepáis. Que nosotros encantados de ver que apostáis fuerte por ampliar la familia.
Para nosotros es una alegría porque creemos que, aunque entraña dificultades y no es camino fácil, es el camino seguro o más seguro para ser feliz. Tener un hijo más en esta época actual es un poco tirarse de la moto y fiarse de Dios, que echa siempre una mano.
Es muy humano darle vueltas y no encontrar nunca el mejor momento para tener un hijo. Precisamente por eso, como ya os he dicho en alguna otra carta, los matrimonios jóvenes que apostáis por familias numerosas en este siglo XXI, tenéis madera de héroes.

Un hijo más es siempre una gran noticia, aunque no pocas veces traiga añadida alguna circunstancia que hace que se nos ponga la situación… no sé cómo decirlo… un poco cuesta arriba, por decirlo de una manera suave.

Querida Cecília: Tu embarazo es muy deseado. Al principio no tuviste problemas para tener hijos pero después llegaron 5 abortos que te hacían pensar que no podrías tener más hijos vivos. Así te lo iban diciendo los ginecólogos después de un montón de pruebas. También te decían que ya tenías hijos, que ya estaba bien. Tú, siempre abierta a la vida, no entendías por qué no salían adelante, cosa que te entristecía porque al final un hijo es un hijo, independientemente de los que tengas. No te encontraban nada, pero era claro que tu cuerpo rechazaba embarazo tras embarazo. No paraste hasta contactar con un equipo médico de Naprotecnología que entendía de una manera muy natural el embarazo y el cuidado de la madre para favorecer que el embarazo siguiera adelante. Te pusiste en sus manos, con mucho esfuerzo, seguimiento, reposo y dedicación y DM en noviembre nacerá el niño.

Querida Cristina: tú esperas una niña. Pero antes de irte de vacaciones te llamó la ginecóloga para decirte que en las pruebas se veía una alta probabilidad de una alteración genética en la niña. Posiblemente no llegaría a nacer y si nacía, moriría los primeros días de vida. Tenías que ir a hacerte más pruebas que confirmaran la sospecha. Como te dijeron que si era así no se podía hacer nada, decidisteis esperar a la vuelta de vacaciones para ir a las pruebas. Además, me dijiste, así tenemos tiempo para rezar todos y que Dios nos ayude. Para Edu y para ti las vacaciones no fueron de las mejores de vuestra vida, pero los niños disfrutaron de un estupendo verano más. A la vuelta y gracias a Dios, las pruebas salieron negativas, el bebé estaba muy bien y era una niña que DM nacerá en febrero.

Querida María: Embarazada de 3 meses cogisteis covid tu marido y tú.
Estuvimos unos días preocupados porque no te encontrabas bien y no sabíamos cómo acabaría. Además coincidía la Primera Comunión de vuestra hija esos días y era todo una incertidumbre. Luego tuviste el susto de placenta previa. Pero gracias a Dios en unas semanas DM nacerá el bebé.

Querida Carolina: El niño anterior nació durante el confinamiento del COVID, es todavía muy pequeño. Tu problema fue laboral. Primero fue el miedo a decir que otra vez estabas embarazada en el trabajo. Una vez dicho y aceptado bastante bien surgió otra complicación. Tuviste una posibilidad laboral que era el sueño de tu vida y pasaste las entrevistas online. Pero ya a punto de hacer la última te dijeron que sería incorporación inmediata. Tú no contabas con eso y no habías dicho que estabas embarazada porque pensabas que la incorporación sería después del parto. Fue entonces cuando explicaste tu situación y viste que los hijos no están muy bien vistos en algunos ámbitos laborales. Pero te quedaste bien tranquila: tu trabajo actual te encanta -aunque no sea tan lucrativo-, y el ambiente de trabajo muy agradable. Y sobre todo tenéis claro que esperar una nueva vida bien vale renunciar a otros proyectos, por buenos que sean.
DM en diciembre tendréis a vuestra nueva hija.

Querida Nerea: Luis y tú os casasteis el verano del año pasado. Llevábais pocos meses casados cuando fuisteis a una Misa celebrada por el Obispo de vuestra ciudad . A la salida os quedásteis hablando con unos amigos. Llegó el Sr Obispo y os preguntó si estabais casados y si teníais niños. No sé si os vió cara de ilusión o qué, pero cuando dijisteis que casados sí pero niños nada ,os miró y dijo: dentro de 9 meses tendréis un niño. Os desconcertó un poco, pero a los pocos días fuisteis al ginecólogo y os anunció el embarazo y la fecha prevista para el nacimiento: justo 9 meses después de ese día.
Para muchos una simple casualidad, para vosotros mucho más.
También tuviste el COVID embarazada, con la incertidumbre que eso conlleva. Pero, si Dios quiere, a principios de diciembre conoceremos a vuestra niña.

Aparte de situaciones más especiales como las descritas,están los contratiempos o efectos que conlleva la vida misma y la vida misma de la mujer embarazada: náuseas, piernas hinchadas, varices, hematomas inesperados, cambios de casa, problemas laborales, escasez de medios, el niño que se pone de nalgas, ciática, manchas en la piel, falta de sueño, cansancio que no se va ni a tiros… cada una de vosotras con sus cosas.

Nadie dice que las cosas sean fáciles pero os repito chic@s, aunque ya lo sabéis, que merece la pena.

Un hijo es la mayor satisfacción de unos padres. En el otoño de la vida -donde papá y yo estamos llegando a pasos agigantados- observamos que no somos lo que es nuestra profesión, ni todo lo que nos hemos comprado. Somos lo que es nuestro matrimonio y lo que son nuestros hijos. Cuando esto no funciona bien es cuando priorizamos viajes, deportes, incluso amistades o voluntariados, todo ello bueno, recomendable, muy estupendo y que nos dará alegría a la vida, pero cuando es un complemento y no un sucedáneo. Si la familia no funciona bien, lo demás es una huída hacia adelante.

Me he encontrado con amigos que lamentan no haber tenido más hijos, pero nunca me he encontrado a alguien al que le sobre alguno de los hijos que tiene.
La familia es el mejor lugar para querer y ser querido y por eso es donde más fácilmente podemos ser felices.

Hace poco vi en un programa de televisión al cantante Enrique Iglesias y hablaba de la maravilla de ser padre. Me hizo gracia un comentario que hizo. No es literal, pero vino a decir algo así: ” mis tres hijos son el mejor remedio para la depresión, me hacen salir de mí y poner el foco en los demás”. Estoy totalmente de acuerdo. Los hijos no son una medicina para la depresión, ni una terapia para los problemas de pareja. Creerlo así puede llevar a errores. Pero cuántas veces dan sentido a la vida de muchos y cuántas más cumplen el sentido de vida de otros.

De cara a la pareja es maravilloso poder compartir ese proyecto común, algo muy de los dos y por lo que luchamos juntos. Que además nos alegra la vida y nos hace dar lo mejor de nosotros. El tiempo va pasando y cada hijo toma su camino. Se van del hogar familiar y ellos crean su propia familia. Pero el esfuerzo que hemos hecho por darles buen ejemplo, por vivir coherentemente con nuestras ideas para transmitir nuestras prioridades, el amor que hemos sembrado y recibido,…todo eso nos ha hecho un poco mejores personas. Y si somos un poco mejores personas será más fácil que nuestro matrimonio sea también un poco mejor. Y qué felices al final, muy juntos otra vez, el uno para el otro y con el otro y con la misión cumplida.

A seguir queriéndonos, queriéndolos y dejándonos querer.

Así que querid@shij@s, estamos felices de vuestros 5 nuevos embarazos, y como decía abuelo Juan cuando le preguntaban cuántos nietos tenía: “¡Y la parra está verde!”

Un beso muy fuerte.

Mamá

Publicado en querid@shij@s

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