• ¿Tú sabes lo que es darte cuenta de que el mismo Jesús se chifla por ti?
  • Pero, ¿qué dices, Laura? ¡Que te conozco! ¡Que soy tu hermana y te veo todos los días!
  • ¡Claro, no soy un Ángel! Tú eres la pequeña y me quieres mucho; pero, ya ves que, de vez en cuando, me enfado con Papá y Mamá, que remoloneo con las tareas de casa, lo que hay en los estudios…
  • ¿Y Jesús puede volverse loco por alguien como tú?
  • Sí, y también por alguien como tú, Pini.
  • ¡Uy, todavía peor! Además, yo aún soy una niña. Y tú ya tienes 17 años.
  • Sí, pero ahora me doy cuenta de que a tus doce años ya hubo algún guiño de Jesús para mí. Lo que pasa es que entonces no lo entendí así.
  • ¿En serio? ¿A qué te refieres?
  • Recuerdo que Reli empezó a ser mi asignatura favorita. ¡Qué ganas tenía de que llegasen las clases!
  • A mí también me gusta, porque no hay nadie mejor que Jesús; ni lo ha habido ni lo habrá.
  • Tienes toda la razón, Pini. Por eso, yo me empecé a dar cuenta de que conociendo a Jesús mejor y mejor, Le amaría y así mi vida podría llegar a ser lo mejor que pudiera imaginarme.
  • ¡Ah!
  • Y ahora, cada vez que me acerco a Misa, busco entrar en Su Corazón.
  • Sí, ahora ya sé que vas, a veces, entre semana. No te conformas con los Domingos.
  • Así es, porque gozo de ese Encuentro con Jesús, a quien amo. ¿No se nota que soy algo mejor?
  • Claro, Laura, conmigo tienes mucha más paciencia y eres más cariñosa.
  • Y resulta que, últimamente, escucho a Jesús que me responde.
  • ¡Ahí va! ¿Y qué te dice?
  • No te sé repetir una sola palabra, pero está haciendo algo en mí que supera mis sentimientos. Es algo que no provoco yo. Algo que me asegura que soy esperada, comprendida, escuchada, perdonada, amada.
  • ¡Jo, qué pasada!
  • Jesús goza en mi presencia tanto o más que yo en la Suya. ¿Qué cosa mejor que entregarme a Él totalmente?
  • Papá y Mamá no te han puesto pegas para ir a Bilbao como Aspirante a ese Monasterio de Clausura, ¿verdad?
  • No, sólo me han preguntado si estoy segura y me han dicho que tengo que terminar el colegio.
  • ¿Y estás segura?
  • Nunca podemos estar totalmente seguros. Pero, yo quiero correr el riesgo de entregarme a semejante Esposo por amor para toda la vida.
  • Es muy bonito, Laura. No lo entiendo del todo, pero ¡qué bonito!

Javier Rojas

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