Muchos me paran por la calle hablándome de la crisis del mundo y de la Iglesia. La mayoría de estas personas, no las conozco, pero hay otras a las que sí. De todos modos no hace falta mirar a esas personas, sino mirarme a mí mismo para preguntarme: ¿Soy en todo momento coherente, auténtico? Al verme, la gente piensa ¿Éste es un verdadero cristiano, porque vive la vida de Cristo? Son preguntas esenciales para responder a la problemática de la que hablábamos al inicio.

Es muy fácil proclamarse cristiano y hasta ir a Misa los domingos, pero en las verdaderas ocasiones, cuando hay que ser verdaderamente auténtico puede que, como leíamos hoy en la liturgia de la palabra, nos fallen las fuerzas y perdamos por un poco de placer, entretenimiento o diversión nuestro propio ser,  nuestro propio yo y, todo, por el maldito: qué dirán de mi, qué pensarán mis amigas y amigos.

Cada día estoy más convencido que la crisis de la Iglesia, es crisis de identidad de los cristianos. Hoy hay muchos cristianos que van a los Foros, al teatro o al Coliseo cuando saben que otros muchos están en sus casas rezando por ellos. No es hora de profetizar calamidades, sino anunciar una Esperanza y es que si todos los cristianos somos auténticos, coherentes y sinceros consigo mismos y, por lo tanto, con los demás, cambiará el mundo.

Es hora de que no te proclames cristiano, sino que vivas siendo cristiano.

Robert Tyrrel

He querido poner una foto muy Juan Pablo II porque para mí siempre fue un hombre auténtico, coherente, sincero.

 

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