Entraña de santidad

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El recuerdo, la memoria debe caminar más en la profundidad de lo espiritual hacia el encuentro como la comunión de los santos, como bien nos recuerda el Papa Francisco “Los Santos no son superhombres. Son personas que tienen el Amor de Dios en su corazón y comunican esa alegría a los demás».

Mirar con ojos, con gestos, con alegría compartida y llena de santidad. El creer o no, es cosa de Dios, El nos da la gracia para ello. Los santos llenaron de evangelio y vida su peregrinar en esta tierra, habitando en la esperanza de un horizonte lleno de ternura, de misericordia y de perdón.

Brota en mi corazón esa oración, que cada tarde invocamos a la Virgen María, llena de humildad y sencillez en el cántico del Magnificat que María elevó a Dios ante su pariente Isabel; o de la exclamación del anciano Simeón que, tomando al Niño Jesús en sus brazos, dijo así: «Ahora Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz» (Lc 2,29).

Los santos caminan junto a nosotros como testigos de Cristo, como es el caso del Beato Carlo Acutis, fiesta que hoy celebramos como modelo para los jóvenes y entrega por los más vulnerables.

Todos estamos llamados a ser Santos, no para hacer cosas extraordinarias, sino como Jesús nos recuerda en el evangelio, a entregar nuestra propia vida desde la sencillez de cada día, aceptando nuestras propias limitaciones y sufrimientos, dar nada, por recibirlo todo.

Decía Santa Ángela de la Cruz, ir perdiendo tierra para ganar cielo, donde brota la alegría y la esencia misma del Evangelio.

Que el Beato Carlo Acutis sea modelo para muchos jóvenes como testimonio de vida, de entrega y de alegría.

Alberto Diago Santos