Ignacio Sánchez Meya es un abogado barcelonés que, entre otras cosas, se dedica ir por los alrededores del Camp Nou: cuando habla con las prostitutas que frecuentan la zona cada noche no les ofrece dinero, sino una estampita de la Virgen de Medjugorje y el mensaje de amor incondicional de Jesucristo. Va cargado de rosarios, medallitas y estatuas de la Virgen. «Comencé con esta labor en 2016; desde entonces ya son quince personas las que han dejado esa vida», relata el letrado.

El Debate que ha recogido su testimonio narra que para el abogado, lo «bonito» del apostolado es el trabajo con cada una: ayudarlas en los trámites y en conseguir trabajo, escuchar sus historias, acompañarlas a una adoración eucarística…

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