Durante el rezo del Ángelus del domingo pasado, el Papa Francisco ha comentó el Evangelio del día, llamando a ser personas acogedoras, que no dividen ni juzgan. Además, mostró su apoyo con los afectados por la erupción del volcán de la isla de La Palma.

El texto explica que los discípulos habían visto un hombre que expulsaba demonios en nombre del Señor, pero se lo impidieron porque no formaba parte de su grupo. Jesús, a este punto, les invita a no obstaculizar a quien trabaja por el bien, porque contribuye a realizar el proyecto de Dios (cfr Mc 9,38-41). El Papa advierte: en lugar de dividir a las personas en buenos y malos, todos estamos llamados a vigilar nuestro corazón, para no sucumbir al mal y dar escándalo a los demás.

Los discípulos querían impedir una obra de bien solo porque quien la realizaba no pertenecía a su grupo. Piensan que tienen “la exclusiva sobre Jesús”.

Él nos exhorta a que, en vez de juzgar todo y a todos, ¡estemos atentos a nosotros mismos! De hecho, el riesgo es el de ser inflexibles hacia los otros e indulgentes hacia nosotros mismos.

Al final mostró su apoyo a la isla de La Palma, que está sufriendo la erupción de un volcán que está causando estragos materiales. “Expreso mi cercanía”, afirmó Francisco, “y solidaridad a los afectados por la erupción del volcán en la isla de La Palma, en las Islas Canarias. Pienso especialmente en los que se vieron obligados a abandonar sus hogares”.

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