Las dos posibles reformas parlamentarias sobre la ley del aborto: el no poder manifestarse delante de clínicas que practiquen el aborto y restringir la objeción de conciencia en estos casos, no tienen por finalidad regular la interrupción del embarazo, sino atacar dos derechos fundamentales: libertad de expresión y la objeción de conciencia.

En el caso de que se hubiera querido legislar sobre el aborto se habrían establecido plazos o supuestos nuevos para la interrupción del embarazo. En cambio lo que se busca regular es una realidad diferente.

Realmente este recorte de derechos fundamentales es lo preocupante porque si hoy se puede restringir el derecho a manifestarse y la objeción en el supuesto del aborto mañana ¿En que será?

La verdad es que desconocemos cómo es posible que en la actualidad se adopten medidas legislativas que ataquen derechos tan fundamentales cuando, por otro lado, se permiten que desde cualquier medio de comunicación se ataquen valores, por ejemplo, los religiosos sin impunidad.

Robert Tyrrel

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