Marta Vigara denuncia maltrato institucional, violencia obstétrica y la vulneración de la ley del aborto en el Clínico San Carlos de Madrid, uno de los grandes hospitales de Madrid.

Marta, que es además geriatra en este centro médico, sufrió a las 17 semanas de gestación la rotura prematura de la bolsa y perdió el líquido amniótico. Tuvo que ser ingresada con antibiótico intravenoso. Con cuatro meses de embarazo, es muy difícil la viabilidad del feto por la falta de madurez de los pulmones y puede haber además deformaciones en las articulaciones, le dijeron los médicos.

Le dijeron que podía interrumpir su embarazo, según la ley, pero que allí todos los médicos eran objetores de conciencia. Así que se fue a otro centro para abortar.

Y yo me pregunto: si el bebé no era viable, iba a morir ¿Por qué no le dejaban morir por su propia complicación? ¿O es que cuando se sabe que va a morir hay que matarlo antes? ¿Por qué?

Nuestra enhorabuena a los profesionales del Clínico.

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