Escribe Carmen Posadas un artículo para XL Semanal de ABC, que ha titulado «Papá, me aburro», y que nos ha parecido muy interesante porque refleja una realidad, que tiene bastante importancia, y no se le da la suficiente.

Comienza hablando del caso específico de China, en el que hay una preocupación real por las adicciones de niños y adolescentes a los videojuegos, pero que ellos resuelven a su manera: el estado restringe el uso a no más de tres horas semanales.

En nuestra sociedad, que es otra cosa, parece casi imposible que los padres controlen en este asunto a sus hijos porque todos sus amigos están conectados permanentemente, y además porque estos padres desconocen el valor pedagógico del aburrimiento.

«Aburrirse está considerado el más mortal de los pecados en las sociedades avanzadas, y más aún cuando se trata de la relación padres e hijos. Para que el nene y la nena estén contentos, no se frustren o traumen, los esforzados progenitores de hoy se han convertido en padres helicóptero, que necesitan orbitar alrededor de sus churumbeles teledirigiendo su ocio».

«En mi época no se estilaba esto de papá Superman y mamá Hada Madrina, de modo que  mis hijas, por ejemplo, no tuvieron más remedio que agudizar el ingenio y divertirse solas». «No existían los videojuegos, pero, como los niños de entonces habían aprendido a divertirse en el mundo real, no necesitaban el virtual».

Finalmente, termina reclamando atención sobre un problema que no sólo causa adición sino que «fomenta el ensimismamiento, el egoísmo y sobre todo una preocupante pérdida de contacto con el mundo real».

Te recomiendo que leas el artículo completo en ABC

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